Por Fanny Yépez
La contundente derrota del Partido Republicano en las elecciones intermedias de Estados Unidos, celebradas el martes, fue consecuencia principalmente de la impopular guerra contra Irán; el elevado costo de la vida, provocado por la inflación y un voto de castigo directo hacia la administración de Donald Trump, factores que permitieron al Partido Demócrata recuperar el control tanto de la Cámara de Representantes como del Senado.
Las causas del voto de castigo en EE. UU.
De acuerdo con los análisis de medios de comunicación y firmas de opinión pública, tras la jornada electoral, los factores clave detrás de este voto de castigo fueron cuatro.
A pesar de que la economía fue el eje central de su campaña en 2024, la inflación y, específicamente, los aumentos en los precios de la gasolina tras los conflictos bélicos afectaron severamente el bolsillo de la población.
El índice de aprobación de Trump en materia económica cayó a niveles críticos (alrededor del 25%-29%), minando el apoyo en distritos clave.
Los ataques coordinados contra Irán, iniciados a finales de febrero, y la inestabilidad subsecuente en Asia Occidental generaron un fuerte rechazo ciudadano. La población cuestionó el uso de recursos públicos en un conflicto internacional, que no ofrecía beneficios directos y profundizaba las tensiones globales.
La popularidad general de Trump se desplomó considerablemente en los meses previos a la elección, llegando a situarse entre el 36% y el 40%. El electorado reaccionó ante lo que diversos sectores describieron como una administración con dinámicas caóticas y un fuerte desgaste.
El rechazo brutal y contundente fue en la población latina. Sectores demográficos clave que habían respaldado significativamente a los republicanos en 2024 revirtieron su tendencia de apoyo debido a la baja aprobación de la gestión del Ejecutivo y a las políticas de persecución migratoria.
En estados como Florida y Texas, donde el diseño de distritos electorales republicanos (gerrymandering) dependía de capturar este voto, la estrategia fracasó y los demócratas lograron arrebatar escaños decisivos.
Voto de castigo en México
Tomando como referencia el comportamiento de los electores norteamericanos y ubicándonos en que en México estamos a unos siete meses de las elecciones intermedias de 2027, podemos establecer la posibilidad de que los resultados registrados en EE. UU. se repitan en este país.
En este territorio también se puede registrar el voto de castigo, que es un mecanismo de participación electoral, mediante el cual la ciudadanía expresa su rechazo, descontento o hartazgo hacia un partido político, gobernante o élite en el poder. En lugar de votar convencionalmente por afinidad ideológica o por una propuesta programática positiva, el electorado utiliza las urnas como una herramienta de protesta para retirar el respaldo a quienes considera que han fallado en su gestión.
Gobernadores reprobados
Aguas para los morenos, porque varias empresas encuestadoras de alto prestigio han publicado los niveles de aprobación de los gobernantes en turno, donde se puede observar que varias gobernadoras y gobernadores están reprobados por los encuestados; gran parte de la población votante está decepcionada.
El antecedente de Peña Nieto
Hay que recordar que el voto de castigo a los partidos tradicionales, Partido Revolucionario Institucional (PRI) y Partido Acción Nacional (PAN), impulsado por el hartazgo ante la corrupción y la violencia del sexenio de Enrique Peña Nieto, es lo que favoreció de manera rotunda a Andrés Manuel López Obrador y a Morena. Ahora la historia se puede revertir en contra de los candidatos y candidatas de la Cuarta Transformación (4T).
Con frecuencia, el voto de castigo no opera de forma homogénea a nivel nacional, sino que se focaliza en gobiernos estatales y municipales específicos, donde la impopularidad de un alcalde o gobernador es particularmente crítica.
Mírense en ese espejo y tal vez estén a tiempo de poder corregir su comportamiento y convencer al electorado de seguir apoyando a Morena; tienen que volver a su origen, cuando protestaban en contra de los conservadores, cuando descalificaban todo lo que antes se hizo y cuando prometieron tantas cosas que se basaban en no mentir, no robar y no traicionar.
Rescatando esos preceptos, tal vez puedan remontar el vuelo, aunque a muchos se les olvidaron y los echaron al cesto de basura, pensando que eran obsoletos, cambiaron su visión, para caer finalmente en lo que tanto denostaron.

La Columna, escrita por Fanny Yépez Luna, es un espacio de opinión con mirada aguda y conciencia social. Desde un enfoque directo y ético, desmenuza la agenda pública con atención especial a la desigualdad, el abuso de poder y las fracturas institucionales. Su voz es firme, crítica y comprometida con los derechos humanos, siempre del lado de quienes suelen ser ignorados en el discurso oficial.

Sobre el autor
La Columna, escrita por Fanny Yépez Luna, es un espacio de opinión con mirada aguda y conciencia social. Desde un enfoque directo y ético, desmenuza la agenda pública con atención especial a la desigualdad, el abuso de poder y las fracturas institucionales. Su voz es firme, crítica y comprometida con los derechos humanos, siempre del lado de quienes suelen ser ignorados en el discurso oficial.

