¿Cómo negociar una deuda?
Primero, y antes que nada, es necesario reconocer nuestras capacidades de pago, para saber si aún podemos pagar o ya no.
Primero, y antes que nada, es necesario reconocer nuestras capacidades de pago, para saber si aún podemos pagar o ya no.
Es verdad que la regla es que se debe vivir con lo que se pueda y comprar con lo que se tenga. Pero también es verdad que ocultar o negar el hecho de que el precio de la vida ha aumentado en los últimos años, pone en grave riesgo a las familias mexicanas.
Son las instituciones las que deben regular estas malas prácticas de los agiotistas de cuello blanco, que rayan en lo ilícito.
La noticia de la pérdida de su derecho como dueños venía acompañada de la noticia misma de privación de la posesión, es decir, con el desalojo, el cual sobrevenía de manera sorpresiva y sin darles tiempo de buscar ayuda o de investigar el motivo de la tragedia.
A la par de la inseguridad que vivimos como usuarios de tecnologías de la información y de la comunicación y de los servicios financieros, aún existen instituciones que requieren de la presencia física del cliente en sucursales para completar el trámite.
Ver y escuchar a los actores financieros hablando sobre temas de organización, fondeo, programas, selección de beneficiarios y proyectos, sin duda es algo que sucederá por primera vez; y ya era hora.
Quizá quienes participan de esta idea, que de inicio parece buena por cómo “se las pinta el coyote”, nunca han vivido la experiencia de ver reducido su sueldo, un sueldo con el que ya se cuenta para resolver y atender todas las necesidades de la familia.