Teresa Carbajal
Se nos acaba el año y las constantes económicas siguen siendo las mismas que las de cuando inició: aumento de precios, inflación, altas tasas de interés y alto costo del dinero a crédito, fraudes, fraudes y más fraudes financieros.
Créditos con tasas de más de 100% anual
A la vista, también tenemos el estrés financiero propiciado por la incapacidad de pagar lo que ya debemos, no por “la compulsividad” en las compras, que nos “achacan” cada vez que se habla de cartera vencida y morosidad.
Sino por las altas tasas de interés en créditos al consumo, que superan el cien por ciento anual.
Así es, porque aun cuando el interés legal esté fijado en el 6 % anual conforme a la legislación mercantil vigente, los prestamistas siguen cobrando lo que quieren, con el silencio y la complacencia de quienes tienen por labor hacer justamente lo contrario.
Pagos digitales sin garantías
La realidad es inquietante, sobre todo porque en los últimos meses toma fuerza la intención de transitar del uso de efectivo hacia los pagos hechos por medios electrónicos, y si bien disminuir el uso del efectivo tiene sus ventajas, lo cierto es que no estamos seguros en ese mundo digital en el que ya vivimos.
Muestra de ello son los reclamos ante la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) por cargos o pagos no reconocidos, transferencias fraudulentas y demás.
Tan solo, como lo comentamos en la junta del Barzón de la semana pasada, cada día hay más alertas, previniendo a la población, para no caer en los nuevos fraudes.
Que van desde páginas fraudulentas, publicidad fachada, códigos QR que te dirigen a sitios de robo de datos, correos sospechosos, y bueno, eso descontando las tradicionales como llamadas telefónicas y clonación de mensajería instantánea de Facebook, o de entrega de paquetería o códigos enviados por SMS.
En verdad, para algunos puede resultar reiterativo el hablar del problema de los fraudes digitales que tienen como objetivo el robo del dinero depositado en cuentas bancarias; reiterativo y chocante, hasta que te pasa a ti, y entonces todo cobra sentido.
La verdad es que el tema sigue y seguirá en el aire por falta de respuestas y de soluciones.
Y por ese mismo motivo, es que da inseguridad ver, como todos —y a empujones— van para allá, al saber que el mundo digital al que se nos dirige no nos brinda las garantías necesarias para el resguardo de nuestro dinero.
Buen Fin, aguinaldo y precios por los cielos
Y así está cerrando —ya casi— el año 2026. Ahora, pues ya vienen también las ventas nocturnas, el Buen Fin, los adelantos del aguinaldo y fechas en las que, si bien es cierto que se recibe dinero, también se gasta.
A la par, el tema de la salud, que de igual forma no deja de ser noticia, por las quejas que rondan la deficiente atención del sistema de protección de salud, y también por la falta de insumos y, en algunos casos, también por la falta de personal médico (especialistas). Todos tenemos una experiencia cercana o propia en donde el sistema de salud no nos respondió cuando más lo necesitábamos.
El desempleo, otro motivo por el cual se ha deprimido nuestra economía. Y el mandado, o el mercado o el súper, en donde sea que tengas por costumbre hacer la compra diaria, semanal o quincenal para surtir la despensa y preparar los alimentos de la familia.
¡Los precios están por los cielos!, y tampoco hay posibilidad alguna de que esos productos bajen de precio, así que la estrategia de aquí a fines de año va a ser darle otra ajustada al presupuesto y a nuestras formas de consumo. Para ver de dónde más podemos ahorrar.
Semana Nacional de Educación Financiera
Octubre llega a reeducarnos, porque en este mes, el día 31, se celebra el Día Mundial del Ahorro, el que, de momento, pues lo vamos a celebrar sin ahorros. En este mismo mes, se llevará a cabo la Semana Nacional de Educación Financiera del 15 al 18 de octubre. Pueden consultar la convocatoria porque se contempla la modalidad virtual.
Puede parecer exagerado, pero aún estamos a tiempo de planear un cierre de año económicamente menos complicado, poniendo por delante los compromisos de pago, que no son pocos.
Y organizando nuestra economía en función de ingresos reales. Recuerde, no pague, no firme y no tome compromisos con desconocidos, si no está seguro de la operación o de la obligación que va a aceptar.
¡Hasta la próxima!
Si tiene deudas y quiere pagar, pero pagar lo justo, llame al 2281148502, visite www.elbarzonrc.org, contacte elbarzonrc@yahoo.com.mx o sígame en @terecarbajal

La columna de opinión “DEBO, NO NIEGO; PAGO, LO JUSTO” de Teresa Carbajal aborda sistemáticamente temas de economía familiar y financiera con énfasis en los retos del consumidor común de Veracruz. Propone una vigilancia crítica sobre cómo el sistema financiero, las emergencias socioeconómicas y las políticas públicas afectan la economía doméstica, y plantea la necesidad de acciones que respondan a esas vulnerabilidades.

