Por Fanny Yépez
Lamentablemente, el estado de Veracruz sigue siendo la entidad federativa más peligrosa de México para ejercer el periodismo. La situación de los periodistas en Veracruz registra casos recientes como el secuestro de la periodista Roxana Guzmán en Nanchital y el asesinato del reportero Luis Ángel López Valdez en Poza Rica.
El gremio enfrenta desapariciones, violencia física, ataques letales y un aumento del 90 % en agresiones digitales y amenazas, todo esto en lo que va de este año. Ante tal panorama, podemos asegurar que el gremio de periodistas se encuentra en la absoluta indefensión.
Agresiones que siguen acumulándose
El panorama de riesgo actual para los periodistas es grave. Las principales modalidades de violencia contra los representantes de los medios en la entidad incluyen homicidios y desapariciones. Porque ni la FGE ni la CEAPP han respondido a los reclamos y denuncias de los representantes de los medios de comunicación.
También se registran continuos atentados directos a comunicadores de nota roja y portales de información local, frecuentemente vinculados a amenazas previas por su labor. Las agresiones contra periodistas en Veracruz continúan ocurriendo sin que existan resultados contundentes en las investigaciones.
Los periodistas de la nota roja, en forma frecuente, denuncian que sufren intimidación digital, llamadas, mensajes intimidatorios y campañas de hostigamiento para censurar publicaciones sobre seguridad y política.
La violencia física y patrimonial, al igual que las agresiones cometidas durante coberturas, daños a herramientas de trabajo y allanamientos violentos a domicilios.
Pese a las denuncias constantes, existen evidentes deficiencias en las carpetas de investigación y falta de protección efectiva.
¿Protege realmente la CEAPP a los periodistas?
Ante esta serie de agresiones, preguntamos: ¿la Comisión Estatal de Protección a Periodistas (CEAPP) verdaderamente protege a los periodistas veracruzanos?
La Comisión Estatal para la Atención y Protección de Periodistas (CEAPP) de Veracruz tiene una efectividad y autonomía severamente cuestionadas. Aunque el organismo promueve medidas de prevención, diversas organizaciones civiles y actores políticos denuncian que su capacidad real de protección es limitada y omisa.
Las principales críticas sobre su desempeño incluyen la discrepancia presupuestal. Análisis de organizaciones como Artículo 19 han documentado que el grueso del presupuesto se destina a gastos operativos y nómina, dejando un margen mínimo (en algunos ejercicios reportado en torno al 5 %) para la protección directa de los comunicadores.
La protección a periodistas en Veracruz sigue siendo uno de los principales reclamos del gremio, que demanda acciones concretas más allá de pronunciamientos institucionales.
Críticos del sector señalan que las decisiones y nombramientos del Pleno responden a equilibrios políticos, más que a una verdadera representación gremial, lo que limita su capacidad para actuar de manera independiente frente al gobierno en turno.
Porque, a pesar de las decenas de medidas de protección implementadas, la impunidad y la violencia contra el gremio persisten, como lo demuestran los recientes atentados fatales registrados en la entidad.
La impunidad como constante
También existen actos intimidatorios en contra de los periodistas, como son agresiones físicas directas, robo de celulares y asaltos a sus domicilios, como los que han ocurrido en los domicilios de los periodistas Melitón Morales, Edgar Hernández y su servidora. En todos estos casos se ha presentado denuncia ante la Fiscalía del Estado y, en ninguno de ellos, se ha actuado; hay una absoluta impunidad.
Existe una gran impunidad en las denuncias de delitos cometidos contra periodistas en Veracruz. Organizaciones defensoras de la libertad de expresión señalan que las investigaciones ministeriales suelen presentar fallas procesales graves, lo que provoca que una inmensa mayoría de los casos quede sin resolución y los autores intelectuales continúen prófugos. En la entidad veracruzana, documentar y perseguir las agresiones a la prensa enfrenta obstáculos profundos.
La impunidad en delitos contra periodistas se ha convertido en uno de los factores que más vulneran el ejercicio informativo y desalientan la denuncia.
Informes de organizaciones como Artículo 19 advierten que Veracruz es históricamente uno de los estados más letales para ejercer el periodismo en México, acumulando más de 30 asesinatos y múltiples desapariciones en las últimas dos décadas, con niveles de impunidad que superan el 90 %.
Las carpetas de investigación por amenazas, ataques y homicidios frecuentemente están mal integradas o se estancan, lo que genera desconfianza para denunciar y provoca que agresiones menores escalen a consecuencias fatales.
Revictimización y descrédito institucional
Y lo peor de esta situación es que existe revictimización; en muchas ocasiones, mentes perversas filtran datos engañosos para desprestigiar al periodista.
En diversas ocasiones, las autoridades estatales han sido señaladas por criminalizar o desacreditar la labor de los comunicadores, revictimizándolos para eludir su responsabilidad de impartir justicia.
La libertad de expresión en Veracruz continúa enfrentando desafíos que no pueden ignorarse mientras la violencia y la impunidad sigan marcando la agenda del gremio periodístico.

La Columna, escrita por Fanny Yépez Luna, es un espacio de opinión con mirada aguda y conciencia social. Desde un enfoque directo y ético, desmenuza la agenda pública con atención especial a la desigualdad, el abuso de poder y las fracturas institucionales. Su voz es firme, crítica y comprometida con los derechos humanos, siempre del lado de quienes suelen ser ignorados en el discurso oficial.

