Por Juan José Llanes Gil
Este lunes 27 de julio, la titular del Poder Ejecutivo de Veracruz anunció los cambios en la Secretaría de Educación de Veracruz: la separación de Claudia Tello de la dependencia y la incorporación de Raquel Bonilla a la cabeza del organismo que controla el sistema educativo más grande de México.
La salida de Claudia Tello confirma un relevo sin autocrítica
El profundo desprecio de Rocío Nahle hacia la administración pública y, en particular, hacia el sector educativo se concretó en dos momentos: primero, cuando sostuvo más allá de lo razonable a Tello Espinosa al frente de la SEV y, luego, cuando decidió que alguien que —por ningún lado— se advierte que remotamente tenga el perfil para hacerse cargo de la educación de Veracruz se instale en las oficinas del kilómetro 4.5 de la carretera Xalapa-Veracruz.
En un sistema como el mexicano, nunca, en ningún momento de la historia, los actos de gobierno, como el nombramiento de funcionarios de libre designación, han sido objeto de escrutinio ni de explicaciones: son actos de autoritarismo puro. En Veracruz, la actual administración ni siquiera se preocupó por tener como referente la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo cuando, por ejemplo, Nahle García nombró a Dulce María de la Reguera Gómez (la socialité conocida como “La Nena”) al frente de la Secretaría de Turismo. La ley dispone que los secretarios de despacho deben tener, por lo menos, una licenciatura, y la ahora extitular de la SECTUR ni eso tenía.
Así pues, el que Raquel Bonilla, nueva secretaria de Educación, tenga una licenciatura recién concluida, a los ojos de quienes gobiernan y sus apologistas, no tiene por qué ser impedimento para que se le confíe el sector educativo. Además, es cierto: peores cosas hemos visto y en otros momentos hemos estado peor.
La salida de Claudia Tello de la SEV era un desenlace anunciado
Desde que la salida de Claudia Tello de la SEV comenzó a ser tema de conversación, se especuló sobre su permanencia. Yo no recuerdo a algún otro funcionario de ese nivel en Veracruz que, a los días de haber llegado al cargo, se estuviese prediciendo que se iría. Pero, si bien es cierto que el que yo no lo recuerde no implica que no haya pasado, también es cierto que ni a la Nena de la Reguera le vaticinaron la salida tan pronto como a Tello. Como sea, la gobernadora la sostuvo, a su estilo, más por capricho que por funcionalidad. Así, Tello se va no porque haya erosionado a la “Transformación” (porque eso sería admitir lo inadmisible: que se equivocaron al ponerla ahí), sino porque le encargarán otras tareas, de grilla, claro, que no para que despliegue capacidades legislativas.
En esa lógica incomprensible del régimen, Tello Espinosa delataba que su antecesor inmediato (que no fue Víctor Vargas Barrientos, porque Zenyazen Escobar seguía mandando en la SEV) había dejado un desastre. Cínico y cobijado por el movimiento que lo hizo diputado, Escobar García dijo (el primero de diciembre del año pasado, y a propósito del “rezago” en el sector que reveló Tello al Congreso local) que eso pasó en el año en el que “él ya no estaba” al frente de esa Secretaría. Filosófico, enfatizó que “es tiempo de cada quien”, cualquier cosa que sea lo que eso signifique.
Al “rezago” detectado se le sumaron las “observaciones” de los órganos de fiscalización. Pero nada pasó, como nada pasó tampoco con el tema de los 3 mil millones de pesos que el propio Zenyazen —a su vez— dijo que el yuneslinarismo había desviado (lo dijo en 2019, cuando Yunes aún no era amigo de la 4T).
Rocío Nahle cambia a Claudia Tello, pero no el modelo de gobierno
Claudia Tello se va tras colisionarse con los trabajadores, despedir dirigentes sindicales, ofender a maestros indígenas, revelarse que se sostenía un aparato para que la defendiera en las redes sociales y, sobre todo, dejando sin asear la cloaca que se destapó en la UPAV, en la que funcionarios que ella puso fueron acusados hasta de lavar dinero.
“¡Pruebas, pruebas!”, se gritará desde el enmarmolado Palacio de Gobierno de la calle de Enríquez cuando se cuestione la impunidad y el desaseo en el manejo de la SEV, reproduciendo lo que se dice ahora desde Palacio Nacional cuando se pregunta por joyas como Rocha Moya.
Lo cierto es que Claudia Tello regresa al Senado para ejecutar otra delicada encomienda: sumarse a la artillería que dispara fuego amigo para evitar que los adversarios de Nahle se encumbren.
Y, mientras, acá las cosas no cambiarán, porque ya hemos normalizado que quienes gobiernan (más si lo hacen en nombre del pueblo bueno y sabio) puedan hacer lo que les venga en gana.

Los artículos de opinión, escritos por Juan José Llanes Gil, ofrecen una mirada crítica y analítica de los temas que marcan la agenda pública, desde una perspectiva legal. Abogado laborista con amplia trayectoria, Llanes Gil explica con claridad el trasfondo jurídico de los acontecimientos actuales, desmonta discursos oficiales y pone sobre la mesa lo que muchas veces se omite: el papel del derecho en la vida cotidiana. Su enfoque combina rigor, contexto histórico y compromiso social.

