Redacción Sie7eDíasNoticias
XALAPA, Ver. — El pozo exploratorio Krem-1, de Petróleos Mexicanos (Pemex), acumula más de 140 días de contingencia activa en el ejido Constitución, municipio de Las Choapas.
El pasado 10 de julio, la empresa anunció el inicio de una “fase final” para el cierre definitivo del pozo, con una estimación de que los trabajos concluirían en los próximos días. Dieciséis días después, el pozo continúa activo y no ha sido cerrado.
El origen: una explosión el 5 de marzo
La contingencia inició el 5 y 6 de marzo, cuando se registró una explosión y la reactivación de un incendio en el pozo exploratorio Krem-1.
Las autoridades ordenaron entonces la evacuación preventiva de habitantes de las comunidades de Remolino, Las Cruces, Las Mañanitas, Lindavista y Sarabia, ante el riesgo de detonaciones y posibles fugas de gas.
Pemex reporta avances técnicos
El 5 de junio, el director general de Pemex, Juan Carlos Carpio Fragoso, informó durante una conferencia presidencial en Coatzacoalcos que la empresa preparaba maniobras especializadas para intervenir directamente el pozo. Ese mismo día, imágenes difundidas desde la zona mostraban que el fuego y las emisiones de gas permanecían visibles.
Una semana después, el 12 de junio, Pemex reportó la conclusión de obras de infraestructura necesarias para atender la contingencia, entre ellas sistemas hidráulicos para el suministro de agua y el manejo de fluidos.
Sheinbaum instruye atender denuncias
Para el 30 de junio, con la emergencia superando ya 110 días, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo instruyó a Pemex y a la Secretaría de Salud atender las denuncias de habitantes del sur de Veracruz. Pobladores de comunidades como El Nacimiento, Francisco Villa y Plan de Iguala reportaban entonces molestias respiratorias, irritación en los ojos, dolor de cabeza y náuseas, además de presencia de aceites en arroyos y daños en cultivos que atribuían a la contingencia.

Pemex, por su parte, informó ese mismo día que el monitoreo de calidad del aire realizado por el Instituto Mexicano del Petróleo mostraba niveles dentro de la normatividad vigente en las nueve comunidades donde opera un laboratorio móvil.
El anuncio del cierre definitivo
El 9 y 10 de julio, Pemex informó el inicio de la fase final para el cierre definitivo del pozo. La empresa reportó que había concluido con éxito los cortes de los componentes superficiales del pozo mediante tecnología especializada, procedimiento que permitiría instalar un nuevo sistema de válvulas y tuberías para detener el flujo y, posteriormente, ejecutar el taponamiento definitivo. Pemex estimó entonces que estas actividades concluirían en los próximos días.
La empresa señaló también que el área permanecía bajo monitoreo permanente, y que no se habían detectado niveles críticos ni condiciones de riesgo, debido a que el flujo correspondía a agua en fase líquida y vapor.
Persisten afectaciones y cuestionamientos
Una semana más tarde, el 17 de julio, con la contingencia superando 130 días, comunidades de la zona —entre ellas Ignacio López Rayón— continuaban reportando dolores de cabeza, náuseas, vómito, dificultades para respirar y problemas para dormir por el ruido de la fuga, además de atención médica limitada y desabasto de medicamentos básicos.
Organizaciones que dan seguimiento al caso cuestionaron también la Manifestación de Impacto Ambiental del proyecto, que había calificado como “tolerable” el riesgo para la población en el escenario de descontrol del pozo. Señalaron además que Pemex no ha difundido datos como horarios de monitoreo, ubicación de los puntos de medición, dirección del viento o límites de detección utilizados para sus reportes de calidad del aire.

Cinco meses después, el pozo sigue activo
Al día de hoy, 26 de julio, el pozo Krem-1 sigue activo y no ha sido cerrado, pese a que Pemex proyectó dieciséis días atrás que el cierre definitivo se completaría en cuestión de días. La empresa no ha informado públicamente las razones por las que el plazo estimado no se cumplió.
En paralelo, un informe reciente de la organización CartoCrítica, difundido por Greenpeace México, documenta mediante información satelital la posible presencia de contaminantes asociados a la combustión de hidrocarburos en la zona, además de afectaciones a comunidades y cuerpos de agua cercanos al pozo.
☞ Sobre este mismo informe, consulta cómo la NASA ha documentado el incendio desde el espacio AQUÍ


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