María González
XALAPA, Ver. — Desde hace más de cuatro meses, sensores satelitales operados por la NASA detectan de forma sostenida el incendio del pozo Krem-1, en Las Choapas, como una fuente de calor activa en el mismo punto exacto del cabezal del pozo. Los datos, procesados por la organización CartoCrítica en un informe de análisis satelital publicado el 21 de julio, documentan la intensidad y la persistencia del fuego a lo largo de más de cuatro meses de contingencia.
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¿Cómo lo detecta la NASA?
El sistema utilizado se llama FIRMS (Fire Information for Resource Management System), una plataforma de la NASA que integra información de fuego activo captada por varios satélites.
En el caso del pozo Krem-1, participan cinco instrumentos distintos: MODIS, a bordo de los satélites Terra y Aqua, con una resolución de un kilómetro; y VIIRS, de 375 metros de resolución, a bordo de los satélites Suomi-NPP, NOAA-20 y NOAA-21.
Estos sensores no “ven” el fuego como una fotografía, sino que miden calor. La métrica que utilizan se llama potencia radiativa del fuego, o FRP por sus siglas en inglés, que indica el ritmo al que una fuente emite calor detectable desde el espacio. A mayor FRP, más intensa es la combustión detectada.
Es importante precisar que esta medición no equivale al volumen de gas o hidrocarburos quemado: solo mide qué tan caliente y persistente es la fuente.


selva densa. A la derecha (15 de junio de 2026) Mismo encuadre. Llama en el cabezal, penacho hacia el nor‑noroeste y suelo quemado (tono rojizo) alrededor del pozo. Imágenes ©
2026 Planet Labs PBC.
Lo que muestran los números
De acuerdo con el análisis de CartoCrítica, antes del 5 de marzo de 2026 no existía ninguna anomalía térmica registrada en el sitio del pozo Krem-1: la línea base era cero. A partir de esa fecha, y hasta el 18 de julio, los satélites detectaron actividad térmica en 108 de los 136 días analizados, tanto de día como de noche.
La intensidad más alta se registró el 16 de marzo, con un pico de aproximadamente 276 megavatios de potencia radiativa. A partir de ahí, los datos muestran una fase intensa durante marzo y abril, un declive sostenido durante mayo, y valores más bajos pero aún persistentes en junio y julio, lo que indica que el fuego no se ha apagado por completo.
El informe señala que los días sin detección coinciden, en buena parte, con la mayor nubosidad de la temporada de lluvias, por lo que no equivalen necesariamente a que el fuego estuviera apagado en esas fechas.
Una fuente de verificación independiente
Este monitoreo satelital no depende de reportes de Pemex, de organizaciones civiles ni de testimonios de comunidades: es información captada de forma automática por instrumentos de agencias espaciales, ajena a cualquier interés local. Su valor está precisamente ahí: ofrece una manera de verificar, desde el espacio, cuánto tiempo y con qué intensidad se ha mantenido activo el incendio del pozo Krem-1.
Este hallazgo forma parte de un informe más amplio de CartoCrítica, que además analiza el volumen estimado de gas quemado, la calidad del aire en la zona y el daño a la vegetación alrededor del pozo.


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