Ya pasó más de un mes del hackeo a la Contraloría General de Veracruz y, según cuentan dentro de la propia dependencia, siguen trabajando con correos de Gmail porque la red institucional nomás no regresa. La dependencia encargada de revisar que todo funcione en el gobierno… no puede hacer funcionar ni sus propios sistemas. Así de simple.
Mientras tanto, dicen que la propia titular, Bárbara Galindo, anda enterándose de algunas decisiones cuando ya están ejecutadas. Porque despidos hay. Cambios también. Reacomodos igual. Pero en los pasillos la pregunta es otra: ¿quién está firmando realmente las órdenes?
Luego viene el desfile de personajes. Funcionarios que presumen ser “maestros”, aunque, según comentan dentro de la misma Contraloría, en algunos expedientes no aparece ni el papel que lo demuestre. A lo mejor el título también se perdió con el hackeo.
En Tecnologías siguen buscando responsables. Curioso. Después de un mes sin levantar completamente los sistemas, apenas comenzaron a buscar culpables. Parece que el antivirus llegó… pero con calendario de otro año.
Y mientras unos intentan recuperar servidores, otros, cuentan, siguen muy ocupados en los convivios, en los chismes de Recursos Humanos y en las guerras entre oficinas. La burocracia nunca pierde las buenas costumbres.
La gobernadora Rocío Nahle dijo hace unos días que estas publicaciones sirven para investigar cuando contienen información que valga la pena revisar. Pues aquí tiene una buena oportunidad.
Porque si todo esto es falso, la Contraloría puede desmentirlo con documentos.
Pero si resulta cierto… entonces el hackeo terminó siendo el menor de sus problemas.

