Durante semanas, la gobernadora atribuyó el derrame a un “barco privado” vinculado a contratos de la reforma energética. El 16 de abril se confirmó una fuga en ductos de Pemex como origen del daño.
Redacción Sie7eDíasNoticias
XALAPA, Ver. — Entre el 12 de marzo y el 16 de abril de 2026, la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, sostuvo versiones que atribuyeron el derrame de hidrocarburos en costas del estado a un “barco privado” y minimizaron los efectos del incidente. Sin embargo, el 16 de abril se estableció la existencia de una fuga en ductos de Pemex como origen del derrame.
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El 12 de marzo, Nahle afirmó:
“Sí fue un derrame de un barco, de un barco privado, de una petrolera privada que no le trabaja a Pemex”, y vinculó estos hechos con contratos otorgados durante el gobierno de Enrique Peña Nieto.
Seis días después, el 18 de marzo, sostuvo que “las playas están limpias” y que lo observado eran “trazas” y “residuos”, mientras continuaban reportes de presencia de hidrocarburos en distintas zonas del litoral veracruzano.
El 23 de marzo, la gobernadora rechazó afectaciones a la fauna y negó la existencia de un delfín muerto en Alvarado. Dos días después, el 24 de marzo, se confirmó la muerte de un ejemplar en esa zona, el cual, según pescadores, presentaba restos de hidrocarburos. El gobierno estatal descartó relación con la contaminación.
Desde el 2 de marzo, Pemex había informado que no descartaba la existencia de una fuga o derrame en sus instalaciones y que realizaría recorridos para identificar el origen. Para el 11 de marzo, los residuos ya habían alcanzado la costa central de Veracruz.
El 19 de marzo, la empresa reportó la recolección de 94.7 toneladas de residuos en playas de Veracruz y Tabasco, con un avance de limpieza cercano al 88 por ciento.
Pese a estos reportes, todavía el 16 de abril Nahle aseguró que la presencia de hidrocarburo “se ha atendido” y que las autoridades “siempre” han resuelto este tipo de contingencias.
Ese mismo día, por la tarde, se confirmó que el origen del derrame fue una fuga en ductos de Pemex.
La secuencia de declaraciones y reportes muestra que, mientras se documentaba la presencia y expansión del hidrocarburo, la versión oficial estatal atribuyó el origen a un agente externo y minimizó los efectos del incidente.

