Derrame de hidrocarburo en costas de Veracruz mientras PVEM guarda silencio.
LA COLUMNA

Marcelo, Astrid y Herrera Lendechy: silencio verde frente al desastre ambiental

Por Fanny Yépez

La mística o línea ideológica que los diputados del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) promueven sobre el tema ecológico en la actual legislatura se centra en la defensa de la vida y el hábitat, posicionándose como un ente que busca la transición de una política basada en la competencia a otra enfocada en la integración de esfuerzos para la sostenibilidad.

Impulsan el aumento de penas contra actividades que degraden el ecosistema, como la tala clandestina, el tráfico de especies y la descarga ilegal de contaminantes.

Argumentan la necesidad de proteger recursos naturales (especialmente el agua) como una obligación hacia las generaciones futuras, buscando un equilibrio entre desarrollo y conservación.

Lo que establece la doctrina de los militantes y dirigentes del Partido Verde Ecologista de México, que arriba expusimos, no lo están poniendo en marcha los diputados Carlos Marcelo Ruiz Sánchez y Astrid Sánchez Moguel, ambos por representación proporcional, y el dirigente estatal Edgar Herrera Lendechy. Estos personajes están más preocupados y ocupados en adquirir ropa de marca y hacer grilla barata que lanzar un manifiesto o posicionamiento sobre el grave impacto ambiental que se está registrando en el litoral veracruzano a consecuencia del derrame de hidrocarburos.

Desconocemos si los legisladores y el líder del Partido Verde en el estado de Veracruz han acudido a la zona de desastre para ayudar a los pescadores y vecinos afectados, si han manifestado un posicionamiento en tribuna para exigir a Petróleos Mexicanos que de inmediato inicie los trabajos de remediación para mitigar el grave impacto ambiental que ha afectado a la flora y fauna marina de las costas veracruzanas.

¡Qué gran decepción provocan los dirigentes y diputados ecologistas, que tienen de conocimientos ambientales lo que yo tengo de física cuántica!

En tanto, la organización internacional Greenpeace México ha denunciado que el derrame de petróleo en el Golfo de México se encuentra “fuera de control”. La organización alerta que la mancha de crudo se ha extendido por aproximadamente 630 kilómetros de litoral, afectando gravemente las costas de Veracruz y Tabasco.

La denuncia de Greenpeace advierte que la contaminación abarca casi la totalidad del Corredor Arrecifal del Suroeste del Golfo de México, desde la laguna de Tamiahua, en Veracruz, hasta Paraíso, Tabasco.

Greenpeace señala que, a tres semanas de detectarse los primeros rastros (el 4 de marzo), las autoridades y Pemex no han identificado el origen exacto ni a los responsables.

Acusan que las labores de limpieza se han concentrado únicamente en playas turísticas, dejando en el abandono zonas pesqueras y lagunas vitales para las comunidades locales.

Advierten además sobre daños irreparables a la biodiversidad marina y la suspensión de actividades de pescadores en municipios como Tatahuicapan y Pajapan, debido a la toxicidad del hidrocarburo.

La organización ha demandado al gobierno federal la declaratoria de emergencia ambiental para movilizar recursos de remediación en todas las áreas afectadas, no solo las de interés comercial.

Al menos 25 mil pescadores en Veracruz se ven afectados por el reciente derrame de hidrocarburo en el Golfo de México, que ha contaminado más de 630 kilómetros de costas entre Veracruz y Tabasco para marzo de 2026.

Ante la grave contaminación, se ha suspendido la pesca en al menos cuatro municipios clave de Veracruz.

El derrame ha afectado 42 localidades y presenta 51 puntos críticos, afectando el ecosistema y la salud de unas 14 mil personas, incluyendo a las comunidades pesqueras.

Los pescadores denuncian la presencia de chapopote en sus redes y lanchas, lo que les impide trabajar.

Las zonas más afectadas incluyen áreas de Alvarado, Tuxpan, Tamiahua e Isla Lobos, donde personal naval y de pesca han recolectado toneladas de hidrocarburo sólido.

Me queda claro que los legisladores y dirigentes del Partido Verde no se preocupan ni se ocupan de los temas de contaminación ambiental; quizás por eso retiraron de su logo al emblemático tucán, ave en peligro de extinción.

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