Por Fanny Yépez
En la primera semana de septiembre de 2026, el Instituto Nacional Electoral (INE) arrancará formalmente el proceso electoral 2027, en el que la mitad del país acudirá a las urnas.
Estará en juego la nueva composición de la Cámara de Diputados federales. Además, habrá comicios en 17 entidades: se renovarán gubernaturas, congresos locales y más de un centenar de alcaldías.
Cuando faltan poco más de 120 días para el arranque formal, varios aspirantes ya se promueven sin reserva. Buscan posicionarse rumbo a 2027, mientras las autoridades electorales —INE y OPLE— ni ven ni oyen. Los actos anticipados de campaña avanzan sin contención.
No hay más ciego que el que no quiere ver. Los titulares de ambos organismos guardan silencio ante hechos evidentes. La omisión abre la pregunta: ¿se trata de incapacidad o de tolerancia frente a violaciones a la ley electoral?
Los actos anticipados de campaña contravienen la Constitución (artículo 41), la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales y normativas locales. Rompen principios básicos: equidad, legalidad y certeza.
La ley es clara: no se puede pedir el voto antes de los tiempos establecidos. Tampoco promover una candidatura fuera del calendario.
Las sanciones existen. Van desde multas económicas hasta la pérdida del registro de candidaturas. Incluso, el Tribunal Electoral puede anular elecciones si se comprueba rebase de gastos o ventaja indebida.
Pero en los hechos, la norma se diluye. En Veracruz, varios aspirantes ya operan en territorio. Se mueven, se dejan ver, reparten apoyos y construyen estructura.
Entre los nombres que circulan están los hijos de Fidel Herrera Beltrán. El diputado federal Javier Herrera Borunda (PVEM) y su hermana Rosita han impulsado liderazgos locales y promovido la “Fundación Tío Fide” como plataforma de posicionamiento.
En Xalapa, tanto en el distrito urbano como en el rural, también hay movimiento. Diego Castañeda Aburto, Dorheny García Cayetano, Antonio Ballesteros Grayeb y Eleazar Guerrero Pérez han intensificado su presencia.
Mítines, recorridos, apoyos. Actividad constante. Todo ocurre sin intervención visible de las autoridades electorales.
Llama la atención que ahora tengan más presencia que en el año y medio que llevan como legisladores. De pronto, todos están activos, visibles, sonrientes.
Otros operan con discreción. Tejen alianzas, construyen redes y avanzan sin exposición directa, pero con el mismo objetivo: llegar a San Lázaro.
También aparece Juan Vergel Pacheco, exdirigente estatal del PRD, quien busca una curul federal bajo nuevas siglas.
Y está Eduardo Vega Yunes, subsecretario de Desarrollo Económico, con trayectoria en PRI, PAN, Nueva Alianza y Fuerza por México. Otro aspirante en ruta.
En paralelo, la presidenta Claudia Sheinbaum ha fijado postura: quien aspire a una candidatura en 2027 debe renunciar a su cargo público.
La regla es clara: no se puede ser servidor público y candidato al mismo tiempo. La simultaneidad está prohibida.
El llamado es evitar el uso de recursos públicos en actividades partidistas. Sin embargo, la sospecha persiste.
Porque cuando hay estructura, movilización y promoción constante, la pregunta surge sola: ¿de dónde salen los recursos?
Mientras tanto, en Morena Veracruz, la dirigencia encabezada por Esteban Ramírez Zepeta evalúa perfiles mediante encuestas y estrategias de posicionamiento.
Entre las mujeres mencionadas están Rosalinda Galindo Silva y Guadalupe Osorno Maldonado, ambas con presencia en la administración pública y trayectoria política.
Cada partido definirá a sus candidatos. Esa es la regla.
Pero en la práctica, la contienda ya empezó. Y empezó fuera de tiempo.
Decía Miguel Alemán Velasco: “Los que ya bailaron que se sienten”.
La pregunta es otra: ¿alguien va a poner orden o la ley seguirá siendo solo referencia en papel?

La Columna, escrita por Fanny Yépez Luna, es un espacio de opinión con mirada aguda y conciencia social. Desde un enfoque directo y ético, desmenuza la agenda pública con atención especial a la desigualdad, el abuso de poder y las fracturas institucionales. Su voz es firme, crítica y comprometida con los derechos humanos, siempre del lado de quienes suelen ser ignorados en el discurso oficial.

