Por Juan José Llanes Gil
“… Desde un mantel importado y un vino añejado
Silvio Rodríguez. Canción en harapos
se lucha muy bien.
Desde una casa gigante y un auto elegante
se sufre también…”
Según el propio Silvio Rodríguez (uno de los más grandes cantautores en español, en mi opinión), decidió escribir en 1970 “Canción en harapos” (grabada oficialmente en su álbum “Causas y azares” de 1986) para denunciar la actitud cómoda e hipócrita del pequeño burgués que intelectualiza la lucha social desde el lujo, y a los falsos revolucionarios que aplauden la pobreza y la lucha ajena sentados en mesas con vinos caros y manteles importados.
El lujo de los “tovarishchi” mientras el pueblo espera
Me acuerdo de esa melodía cuando veo —por ejemplo— a los ministros “del pueblo” (o “del acordeón”, como se guste llamarlos) departiendo en uno de los restaurantes más caros de Polanco, el Au Pied du Cochon, hora y media después de apoderarse de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. También viene a mi memoria lo que escribió Silvio cuando me entero de que Fernández Noroña y el gobernador de Tabasco, Javier May (el que regala a niños sin zapatos el libro “Grandeza”, de López Obrador), vuelan en clase premier.
La liquidación que reclama Marx Arriaga a la SEP
Ahora leo que el depuesto director de Materiales Educativos de la SEP, Marx Arriaga Navarro, pregunta en la red social X: “¿Mi liquidación y la de cientos… miles de docentes despedidos por el estado o los empresarios de la educación… PARA CUÁNDO? …” Se quejó también del “abandono” de sus “camaradas”, destacadamente Mario Delgado, Secretario de Educación Pública.
Menos mal que se acordó que él no es el único burócrata al que le quedaron a deber dinero. Sin embargo, cabría hacerle unos apuntitos a don Marx:
1.- Tendría que clarificar qué entiende él por “liquidación”. Lo digo porque en los 165 artículos de la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado, la palabra “liquidación” no está. Si se refiere a una indemnización, sería útil que supiera que no tiene derecho a una.
2.- También sería importante recordarle a Arriaga que él fue trabajador de confianza al servicio de una entidad pública federal de acuerdo con el artículo 5º, fracción II, inciso a) de la ley laboral federal burocrática. Por tanto, al no tener estabilidad laboral, no tendría derecho a que lo indemnicen. Tampoco tendría derecho a ninguna prestación extralegal derivada de Condiciones Generales de Trabajo, porque no aplican a los trabajadores de confianza.
Rocío Nahle y las deudas que Veracruz no cobra
Si por “liquidación” Arriaga Navarro entiende la cobertura de la parte proporcional de su aguinaldo y prima vacacional, y de los días que laboró antes de su remoción, está en lo correcto al exigir ese pago. Lo que quizás ignore Marx es que sus “camaradas” tienen el hábito de no pagar lo que adeudan a trabajadores. En Veracruz, por ejemplo, su tovarisch Rocío Nahle acumula deudas propias y no suele pagar ni siquiera aquello judicialmente ordenado.
Quizás el artífice de los muy criticados libros de texto de la Cuarta Transformación suponga que su condición de “camarada” deba dar lugar a una excepción, y se le pague de inmediato lo que se le adeuda, y no se le trate como a los otros “cientos…miles” de despedidos.
Sin embargo, el propio Arriaga Navarro abre la puerta en torno de un tópico que a sus tovarishchi de la 4T no les agrada: la transparencia. Ahora mismo me surge la inquietud de saber cuándo le pagarán a don Marx, cuánto le darán y qué conceptos serán los que se cubran en su “liquidación” que tan sentidamente reclama.
La ironía es que Arriaga, nostálgico de los casi extintos sistemas comunistas, se duele de que, al no tener su “liquidación”, tendrá que “malbaratar” su casa porque le debe al banco, y tal vez no se acuerde que, en regímenes como el que él promociona, la propiedad privada no existe…
Y, sí, tiene razón Silvio: “qué fácil es escribir algo que invite a la acción contra tiranos, contra asesinos, contra la cruz o el poder divino, siempre al alcance de la vidriera y el comedor…”.

Los artículos de opinión, escritos por Juan José Llanes Gil, ofrecen una mirada crítica y analítica de los temas que marcan la agenda pública, desde una perspectiva legal. Abogado laborista con amplia trayectoria, Llanes Gil explica con claridad el trasfondo jurídico de los acontecimientos actuales, desmonta discursos oficiales y pone sobre la mesa lo que muchas veces se omite: el papel del derecho en la vida cotidiana. Su enfoque combina rigor, contexto histórico y compromiso social.

