Dante Delgado.
LA COLUMNA

¿Dónde quedó la dignidad, la congruencia y el decoro de Dante Delgado?

Por Fanny Yépez

Unos días antes de que fuera aprehendido, mi entonces jefe, el Ingeniero Pedro Ferriz de Con, me llamó por teléfono y me dijo: “Fanny, te adelanto que van a detener a Dante, por favor hay que estar pendiente de las reacciones”. Efectivamente, el 17 de diciembre de 1996 fue aprehendido en la Ciudad de México, cuando salía del hospital ABC de la capital del país, donde había acudido a visitar a su padre que se encontraba delicado de salud.

Fue el propio Pedro Ferriz quien en otra llamada me informó que Dante Delgado había sido detenido y que estaba siendo trasladado al penal de Pacho Viejo, en Coatepec, Veracruz, acusado de peculado, enriquecimiento ilícito y abuso de autoridad.

Dante estuvo encarcelado aproximadamente 15 meses, durante el gobierno estatal de Patricio Chirinos Calero, y su verdugo fue Miguel Ángel Yunes Linares, entonces era el temido secretario de Gobierno del estado. Él se encargó de ejecutar la orden y periódicamente acudía al reclusorio, sobre todo cuando le tocaba comparecer al ex gobernador interino.

Por allá del mes de febrero recibí una orden de mi jefe Pedro Ferriz: “no sé cómo les vas a hacer, Fanny, pero entrevista a Dante”, y viajé de la ciudad de Veracruz hasta Pacho Viejo. La garita del reclusorio estaba sumamente vigilada, esperé la autorización, pero las autoridades me ganaron el acceso.

Pero una tarde, alrededor de las 16:00 horas, se me ocurrió una idea descabellada, le dije a Uriel, el chofer de la unidad del noticiero NotiGlobo, que iba a dejar todo, mi libreta y mi inseparable grabadora de casete normal, y me enfilé a la garita del penal. Me paré frente al vigilante y me presenté: “soy la maestra Rosa Jiménez”. “¿Qué desea?”, me respondió. “Vengo a visitar al Licenciado Dante Delgado”. “¿De dónde viene usted?”, me contestó. “Vengo de Naranjos”. “Permítame”, advirtió.

Los segundos se me hicieron interminables, rogaba que no me pidieran una identificación y, para mi sorpresa, no lo hicieron. En cinco minutos retornó el vigilante y me indicó que podía pasar, y una persona me condujo hacia donde se encontraba Dante Delgado.

Me lo encontré sentado, encima de un escritorio, y me dijo con sorpresa: “¡cómo lograste entrar!”. Le respondí: “si se lo cuento no me lo va a creer, vengo a entrevistarlo”.

Rápidamente le pregunté sobre cuál era su opinión de su detención, por supuesto arremetió con toda su fuerza y elocuencia contra Miguel Ángel Yunes Linares y contra el gobierno federal priista. Se autocalificó como preso político.

Dante Delgado declaró que su encarcelamiento en la década de 1990 ocurrió por un exceso de abuso de poder e impunidad del gobierno, siendo una represalia y una detención ilegal y arbitraria por cuestionar y confrontar al régimen de esa época.

Sostuvo que la diferencia entre un secuestro del crimen organizado y una detención gubernamental ilegal es que el gobierno encierra a la persona en prisión para buscar su desprestigio político y social.

Me dieron escasos 10 minutos y, cuando menos me lo esperaba, otra persona del reclusorio me apresuró a abandonar el lugar, me despedí e inmediatamente avisé a la redacción del noticiero “Para Empezar”, que se trasmitía a nivel nacional, que tenía una entrevista exclusiva con Dante Delgado.

Empecé a redactar la crónica donde relaté que con un nombre falso logré entrar al reclusorio y había logrado una declaración exclusiva, con el ahora dirigente moral de Movimiento Ciudadano.

Javier Solórzano, conductor de la tercera emisión del noticiero, me concedió 15 minutos para hacer mi crónica, donde describí cómo encontré a Dante Delgado, cómo iba vestido, cómo era su semblante y demás situaciones.

El costo de la exclusiva: despido y persecución de Yunes Linares

Al regresar a la estación me encontré que el gerente, quien con un gesto adusto, me comunicó que habían hablado a la emisora un funcionario de comunicación social de gobierno del estado para cancelar el convenio y que mi empleo se iba a revisar y efectivamente meses después me despidieron. Miguel Ángel Yunes le puso precio a mi cabeza entre empresarios y los poderosos, entendí que el dinero sale ganando, lamentablemente.

Por todo ello y más que recuerdo, confirmo que no hay políticos agradecidos, ahora Dante Delgado, si me ve, ni me saluda. Olvidó que por esa entrevista perdí mi trabajo y fui perseguida por Yunes Linares.

El pacto con los Yunes y el Frente Ciudadano por México

Pero lo peor es que al parecer hubo un “pacto” formal entre Dante Delgado y Miguel Ángel y ocurrió en el marco del Frente Ciudadano por México. Movimiento Ciudadano (dirigido por Delgado) se alió con el PAN y el PRD, lo que llevó a Dante a respaldar la gubernatura de Yunes Linares en 2016 y, posteriormente, la candidatura de su hijo, Miguel Ángel Yunes Márquez, en 2018. En su momento, Delgado argumentó que las causas superiores del país estaban por encima de cualquier rencor personal. ¿Dónde quedó la dignidad, la congruencia y el decoro?

Trayectoria política de Dante Delgado

Dante inició su carrera política como miembro del Partido Revolucionario Institucional, donde fue secretario de Organización del Comité Ejecutivo Nacional y presidente del Comité Directivo Estatal en Veracruz. Fue subsecretario de Gobierno (1983-1985) y secretario general de Gobierno del Estado de Veracruz (1986-1988).

Entre los cargos públicos que ha desempeñado se destacan como coordinador de la Comisión para el Bienestar Social y Desarrollo Económico Sustentable para el Estado de Chiapas en 1995; procurador agrario de 1994 a 1995; embajador de México en Italia, y representante permanente ante la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) de 1993 a 1994.

Fue coordinador general del Partido Convergencia Democrática de 1999 hasta febrero de 2006, cuando fue elegido presidente del Consejo Nacional de Convergencia, actualmente Movimiento Naranja.

Dante Delgado Rannauro fue gobernador interino (sustituto) de Veracruz del 1 de diciembre de 1988 al 30 de noviembre de 1992, en sustitución de Don Fernando Gutiérrez Barrios, quien solicitó licencia para ser el secretario de Gobernación en el gobierno de Carlos Salinas de Gortari.

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