Por Fanny Yépez
Estamos a 19 días del inicio del ciclo escolar 2026-2027. Es el tiempo adecuado para prevenir altos índices de reprobación escolar y bajo aprovechamiento en los niveles de primaria, secundaria y preparatoria.
Las materias con mayores índices de reprobación escolar a nivel general son matemáticas y español, seguidas por ciencias exactas como física y química. Estas asignaturas representan el mayor reto para los alumnos desde la educación básica hasta el nivel superior.
Por qué reprueban los estudiantes
Primero está el poco apoyo en casa: los padres trabajan mucho o no saben cómo ayudar a sus hijos con las tareas. Problemas familiares, discusiones en casa, divorcios o falta de convivencia sana, todo esto afecta las emociones del alumno.
En secundaria y preparatoria, los amigos a veces jalan a los jóvenes a faltar a clases o los inducen a ciertos vicios. También influye la falta de hábitos y nivel escolar bajo, no repasan los temas, no hacen tareas o estudian solo un día antes del examen.
Ingresan a secundaria o prepa sin saber bien matemáticas o lectura básica. Es frecuente la falta de interés de los educandos, las clases les parecen aburridas o no le ven sentido a lo que enseñan.
Las causas cambian según el nivel educativo
Los estudiantes de primaria, secundaria y preparatoria reprueban principalmente debido a una combinación de causas de la reprobación escolar socioeconómicas, problemas familiares, falta de hábitos de estudio y vacíos de aprendizaje acumulados. Las causas específicas varían profundamente según el nivel de madurez y el contexto institucional de cada etapa educativa.
En la primaria (6 a 12 años), el rendimiento depende casi por completo del entorno familiar y del desarrollo psicomotriz. Aunque también influyen los problemas de salud o nutrición, el cansancio y la mala alimentación afectan directamente la concentración.
La inasistencia constante es otro factor. Faltar a clases de forma recurrente impide seguir el hilo de los programas educativos.
La secundaria (12 a 15 años) es la transición a la adolescencia que introduce fuertes distractores emocionales y sociales, sumado a una mayor carga académica. Se registra también una crisis de identidad y rebeldía: conflictos emocionales propios de la edad que desvían el interés del estudio.
En esta etapa se da una desorganización del tiempo, mala gestión de horarios provocada por el uso excesivo de redes sociales y videojuegos. El cambio de sistema pedagógico, pasar de un solo maestro a tener múltiples profesores con diferentes criterios de evaluación, dificulta la educación.
En el bachillerato (15 a 18 años) se registran las tasas más altas de reprobación escolar en primaria, secundaria y preparatoria y deserción, vinculadas a la independencia y la economía.
Los estudiantes que deben trabajar para aportar ingresos a su hogar o pagar sus estudios. También hay vacíos académicos por las deficiencias graves en matemáticas y comprensión lectora arrastradas desde la secundaria.
El celular en el salón de clases
En vísperas del inicio de ciclo escolar sigue el debate sobre si se debe o no prohibir o restringir el uso del celular en clase para privilegiar el desempeño y las calificaciones, porque generan fuertes distracciones que reducen el rendimiento académico, afectan la salud mental y limitan la convivencia directa entre los alumnos, según indican organismos internacionales como la UNESCO.
Está comprobado que los estudiantes que usan el teléfono celular en clase aprenden menos y sacan peores calificaciones.
Otro de los temas que sigue afectando es el acoso escolar. Los dispositivos facilitan el ciberacoso y la grabación de actos de hostigamiento entre compañeros, además de la falta de socialización: disminuye el juego limpio, el diálogo cara a cara y la convivencia durante los recesos.
Qué pueden hacer los padres
Por todo ello y más, es absolutamente necesario que los padres de familia se involucren más en las actividades académicas de sus hijos, que acudan a las juntas y que tengan más acercamiento con sus pequeños.

La Columna, escrita por Fanny Yépez Luna, es un espacio de opinión con mirada aguda y conciencia social. Desde un enfoque directo y ético, desmenuza la agenda pública con atención especial a la desigualdad, el abuso de poder y las fracturas institucionales. Su voz es firme, crítica y comprometida con los derechos humanos, siempre del lado de quienes suelen ser ignorados en el discurso oficial.

