Por Fanny Yépez
La oferta de nuevos partidos políticos en Veracruz para los más de 6 millones de veracruzanos inscritos en el padrón electoral se amplía. Los ciudadanos, a partir de este 1 de julio en la entidad, podrán votar por cuatro nuevos partidos políticos, dos locales y dos nacionales, que se incorporan al mapa político del estado de Veracruz. Todos ellos aparecerán y participarán en el próximo proceso electoral que se celebrará el 6 de junio de 2027.
Los cuatro nuevos partidos llegan al escenario electoral
Los cuatro institutos políticos de reciente creación son: Partido Cardenista (local), Partido Veracruzano Antipopulista (local), Sumando o Personas Sumando (nacional) y Construyendo Sociedades de Paz (nacional). Con la suma de estos cuatro institutos, el OPLE Veracruz contará con un total de 10 partidos políticos con representación y prerrogativas económicas oficiales.
La danza de las prerrogativas ya comenzó
Para el segundo semestre de 2026, el OPLE Veracruz destinó un total de 10 millones 961 mil 982 pesos para el financiamiento de dos nuevos partidos políticos locales (Cardenista y Veracruzano Antipopulista). A cada instituto le corresponden 5 millones 480 mil 991 pesos.
Estos montos mensuales representan 913 mil 498 pesos para cada partido durante lo que resta del año. Ojalá que los líderes de los nuevos partidos no consideren a los institutos electorales como una fuente de abastecimiento de recursos y hagan a un lado lo principal: las opciones democráticas que significan estos nuevos organismos políticos.
El presupuesto de prerrogativas de partidos políticos en Veracruz tendrá que distribuirse entre 10 partidos políticos que cuentan con representación en el estado.
Las prerrogativas que se asignen sufrirán modificaciones individuales debido a las sanciones aprobadas por el OPLE Veracruz. Los partidos Morena, PAN, PRI y Movimiento Ciudadano arrastran retenciones y descuentos programados, que suman 8.79 millones de pesos, debido a irregularidades detectadas en sus informes de fiscalización como resultado de los ajustes y penalizaciones.
Más partidos, el mismo problema: el abstencionismo
No existe evidencia de que la llegada de nuevos partidos incremente la participación ciudadana en Veracruz. En procesos electorales anteriores en el estado, las nuevas opciones políticas locales han fracasado en movilizar al electorado, lo que sugiere que la tendencia al abstencionismo en Veracruz se mantiene constante, independientemente del número de boletas.
Los nuevos partidos cuentan con financiamiento público (millonarias sumas repartidas por el OPLE), pero enfrentan obstáculos históricos, sobre todo por un desinterés generalizado.
Las estadísticas previas indican que la creación de múltiples partidos no se traduce en más votos. En el pasado, partidos locales recientes no han logrado consolidar un proyecto de gobierno territorial, dependiendo únicamente del entusiasmo o de la inyección de recursos, en lugar de una base electoral sólida.
Lo cierto es que el ciudadano veracruzano ya no les cree a los líderes de partido y tampoco a las y los candidatos; los han defraudado y decepcionado tanto que el abstencionismo crece como la espuma: los votantes se ausentan de las urnas.
En las últimas elecciones municipales del estado de Veracruz, el abstencionismo alcanzó niveles históricos cercanos al 50 %. En dichos comicios, la participación ciudadana rondó del 49 % al 50 %, lo que representó la segunda tasa más baja en las últimas dos décadas en la entidad.
Entre las principales causas documentadas por la academia y el rechazo espontáneo del sistema se encuentran la desconfianza y la debilitada credibilidad en las instituciones gubernamentales y en los partidos políticos.
El reto de Héctor Yunes y Antonio Luna
Es el principal reto que enfrentarán los dirigentes estatales de los dos nuevos partidos aprobados por el OPLE Veracruz. Sus dirigentes, del Partido Veracruzano Antipopulista, el actual diputado local Héctor Yunes; y Antonio Luna del Partido Cardenista, representan, desde distintas trincheras, el intento de recuperar espacios políticos.
Ya pronto observaremos si estos dos personajes pueden superar la prueba que les establecerán los votantes, que es la de recuperar la confianza y la credibilidad. Pero, en todo ello, los ciudadanos tienen la última palabra.

La Columna, escrita por Fanny Yépez Luna, es un espacio de opinión con mirada aguda y conciencia social. Desde un enfoque directo y ético, desmenuza la agenda pública con atención especial a la desigualdad, el abuso de poder y las fracturas institucionales. Su voz es firme, crítica y comprometida con los derechos humanos, siempre del lado de quienes suelen ser ignorados en el discurso oficial.

