Maestra impartiendo clases en aula pública de México en medio de crisis educativa

Ausentismo, aviadores y venta de plazas

Por Fanny Yépez

La trayectoria magisterial, especialmente dentro del sector público, conlleva una serie de beneficios estructurales y retos significativos. Aunque también se registran los vicios docentes en México, prácticas arraigadas en el sistema educativo que limitan la calidad de la enseñanza y afectan el desarrollo integral de los estudiantes.

Estos comportamientos a menudo derivan de una combinación de desmotivación, falta de capacitación, burocracia excesiva y debilidades estructurales en el sistema. La enseñanza del… ahí se va.

En muchos casos existe desinterés y falta de vocación. Los docentes demuestran apatía hacia la enseñanza, limitándose a cumplir un horario por obligación o por un sueldo, abandono del grupo, llegar tarde o faltar injustificadamente, lo que interrumpe la continuidad educativa.

También se resisten al cambio y actualización. Hay una negativa a adoptar nuevas metodologías de enseñanza, tecnologías o a capacitarse en los nuevos planes de estudio (como la Nueva Escuela Mexicana).

Utilizan el tiempo de clase para asuntos ajenos a la docencia y hasta políticos. Evalúan solo la calificación final, sin importar el aprendizaje significativo o el proceso de crecimiento del alumno.

Hay un apego a métodos de enseñanza pasivos, donde el alumno no participa activamente, fomentando la memorización y no el pensamiento crítico.

También hay mala gestión del aula, incapacidad para mantener la disciplina, uso de la sanción excesiva en lugar de la mediación y falta de atención a las necesidades de aprendizaje de los alumnos.

Permanece el uso de expresiones denigrantes hacia los estudiantes (“tú no sirves para nada”), afectando su autoestima.

Pero también debemos destacar los vicios sindicales y administrativos. Plazas de “aviador”, docentes que cobran sueldo sin presentarse a laborar.

Como la corrupción en la asignación de plazas, casos donde las plazas son entregadas de manera irregular o por influencias, no por mérito. Ejemplo de ello es lo que está ocurriendo en el Cobaev.

La asignación irregular y presunta venta de plazas en el Colegio de Bachilleres del Estado de Veracruz (COBAEV) ha generado fuertes denuncias por parte de diversas organizaciones sindicales y trabajadores afectados.

Entre las principales irregularidades denunciadas está el reparto discrecional y la distribución de aproximadamente 190 plazas recientes, asignadas únicamente a directivos y al sindicato mayoritario.

Cosa a parte el uso político del magisterio. A veces, las actividades sindicales se priorizan sobre la labor frente a grupo.

Por todo ello y más que se nos escapa, muchos estudiantes de secundaria y preparatoria enfrentan severas fallas en matemáticas, lectura y escritura. Los errores ortográficos son frecuentes y evidencian la falta de calidad en la enseñanza y, en ese aspecto, los maestros son responsables.

La falta de comprensión lectora también es evidente. Muchos estudiantes logran leer en voz alta, pero no entienden la idea central o el significado profundo de los textos.

El desinterés y la falta de estimulación en el hogar y en la escuela provocan apatía. Muchos estudiantes no han experimentado el placer de la lectura.

Muchos estudiantes de secundaria llegan sin los fundamentos de la primaria, arrastrando una “estafa educativa” que se agudiza en la preparatoria.

En resumen, los estudiantes desde la primaria van acumulando graves rezagos que se van sumando y que llegan a la carrera universitaria. Por ello vemos, en muchas ocasiones, profesionistas que no saben leer ni escribir correctamente, y esto lo trasladan a su desempeño en el mercado de trabajo.

Por supuesto que existen sus honrosas excepciones. Hay maestros abnegados que dedican su vida a la enseñanza, historias de esos profesores que recorren muchos kilómetros caminando o a caballo para llegar a su escuela y cumplir con su vocación.

Los que somos mayorcitos nunca olvidaremos a nuestras profesoras y profesores de primaria, esos que nos enseñaron a leer y a escribir y que, además, eran creativos para los trabajos manuales y aderezaban las clases con historias hermosas o cuentos de esa época.

Los sindicatos deben existir porque son los que defienden los derechos de los trabajadores; insisto, de los trabajadores y no de los flojos, que tienen todas las mañas para ser improductivos.

México requiere de hombres y mujeres altamente capacitados para concursar a nivel mundial con otros países y salir victoriosos. Feliz Día del Maestro.

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