Por Fanny Yépez
La advertencia de los especialistas sobre la guerra por el agua no es un escenario lejano, sino una crisis que ya se está manifestando y se intensificará, convirtiendo al agua en el recurso más crítico del siglo XXI.
Diversos análisis indican que el estrés hídrico, impulsado por el cambio climático, el aumento poblacional y la mala gestión, está transformando al agua en un arma de guerra y una fuente de conflictos internacionales.
El calentamiento global, que provoca el derretimiento de glaciares y la desertificación, hace más intensa la pelea por el recurso, y es necesario el replanteamiento de la gestión del agua, además de la cultura de sembrar más árboles, pero en serio.
El estado de Veracruz no está exento de este grave problema; en esta entidad se enfrenta una severa crisis hídrica con sequías que intensifican la escasez de agua. Ya es 2026 uno de los años más secos registrados. El norte del estado presenta presas vacías, afectando a miles de ollas ganaderas, mientras que la zona central, incluyendo Xalapa, sufre desabasto crónico por estiaje y, en algunos casos, por una mala gestión del recurso.
La temporada de estiaje 2026 en Veracruz presenta una situación crítica, con pronósticos que la sitúan como una de las más intensas, con 1 municipio en sequía moderada y 2 con condiciones anormalmente secas a principios de abril, según el Monitor de Sequía en México (MSM).
Se anticipa que los meses más difíciles serán abril y mayo, con un posible tercer año más seco consecutivo y alto riesgo de escasez. La zona de las altas montañas, incluyendo el Pico de Orizaba, es de las más afectadas por la falta de agua.
Todo esto, aunado al déficit de lluvias, porque el estado inició el año con una falta significativa de precipitación, acumulando solo el 58.4% de lo normal en los primeros meses, lo que genera alertas sobre la disponibilidad hídrica.
Las zonas de mayor riesgo son las regiones de las Altas Montañas, la cuenca del Pánuco, Nautla y Misantla, que son las más vulnerables a la falta de agua este año.
Grupo MAS: denuncias y presión en el servicio
Y hablando del agua, cabe señalar que muchos vivales están utilizando esta necesidad para hacer grandes negocios a costillas de los consumidores; uno de ellos es el Grupo Metropolitano de Agua y Saneamiento (Grupo MAS) en el puerto de Veracruz, que enfrenta actualmente una crisis de legitimidad marcada por más de 5,000 denuncias ciudadanas y procesos legales de gran escala.
Las anomalías reportadas se dividen principalmente en deficiencias del servicio, presuntos delitos ambientales y controversias legales sobre su concesión.
Los usuarios han documentado sistemáticamente las siguientes fallas en el servicio:
Calidad del agua. Las denuncias recurrentes de suministro de agua turbia o con sedimentos (descrita como “agua de chocolate”), que ha provocado infecciones gastrointestinales y problemas en la piel.
También, reportes constantes de tarifas excesivas, aumentos injustificados.
Infraestructura e inacción. Falta de inversión en la red hidráulica, lo que resulta en fugas interminables y cortes de agua prolongados sin previo aviso.
Cortes injustificados. También se han denunciado cortes de drenaje y agua, incluso en establecimientos icónicos o viviendas bajo protección legal (amparos).
La alcaldesa de Veracruz, Rosa María Hernández Espejo (quien asumió el cargo para el periodo 2026-2029), mantiene una postura de revisión estricta hacia Grupo MAS.

La Columna, escrita por Fanny Yépez Luna, es un espacio de opinión con mirada aguda y conciencia social. Desde un enfoque directo y ético, desmenuza la agenda pública con atención especial a la desigualdad, el abuso de poder y las fracturas institucionales. Su voz es firme, crítica y comprometida con los derechos humanos, siempre del lado de quienes suelen ser ignorados en el discurso oficial.

