Políticos en campaña prometiendo al pueblo y luego incumpliendo compromisos
LA COLUMNA

La ingratitud de los políticos de Veracruz

Por Fanny Yépez

El Miércoles Santo marca el final de la Cuaresma y recuerda la traición de Judas Iscariote, quien acordó entregar a Jesús por 30 monedas de plata. Es un día de reflexión sobre la fragilidad humana y la preparación espiritual para el Triduo Pascual, conocido también como el “Día del espía”.

Algunos líderes religiosos y analistas utilizan el término “Judas Iscariotes de nuevo cuño” para referirse a figuras modernas en la política o la economía que, según ellos, sacrifican valores éticos o el bienestar común por el poder o el dinero.

La percepción de que los políticos han traicionado al pueblo mexicano es un tema recurrente y complejo en la política mexicana, caracterizado por acusaciones cruzadas entre diferentes partidos y actores políticos.

En contextos de alta tensión política, se han utilizado términos como “traidores a la patria” para señalar a funcionarios que no votan conforme a la agenda propuesta por el partido mayoritario.

Este martes le preguntamos al Arzobispo de Xalapa, Monseñor Jorge Carlos Patrón Wong, sobre si en la actualidad hay políticos que han traicionado al pueblo al no cumplir sus compromisos y promesas de campaña.

Nos respondió que “todos nosotros hemos sido traicionados… acumulamos traiciones. Pero esta dinámica realmente es salvadora, porque no se trata de hablar de nosotros. Si nos colocamos a ese nivel, podemos entender muy bien qué hay detrás de las traiciones, qué intereses se mueven, qué debilidades”.

Hemos visto y escuchado a esos políticos que pronuncian discursos muy alejados de la realidad, entre lo que dicen y lo que hacen, entre lo que pregonan y lo que cumplen.

Hoy es un buen día para la reflexión, porque políticos van y vienen, y esos que un día hacen campaña pidiendo el voto, vemos que cuando llegan al poder se olvidan de esas promesas, y esos criterios que repitieron de estar junto a la gente se desvanecen.

Varios encumbrados funcionarios son ingratos con la sociedad. Se les olvida que muchos los ayudaron para que asumieran el poder y, cuando toman posesión, desconocen al pueblo y se transforman en personajes ingratos. Esta ingratitud les arrojará derrotas en las elecciones intermedias, porque los ciudadanos les aplicarán el voto de castigo.

De candidatos son unos y de funcionarios empoderados son otros. Hemos conocido a esos que de un comportamiento humilde se van a la soberbia, la egolatría, y hasta el modo de caminar va cambiando, porque se sienten poderosos, porque los humanos somos débiles.

Es terrible la realidad cuando ven que, por diversas razones, sus desplantes van desapareciendo, porque perdieron credibilidad y es cuando el voto ya no les favorece y caen estrepitosamente y de manera irremediable.

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