El arte que se barre con los pies: Xico tiñe su alma con la alfombra de aserrín
Es sábado al mediodía. El sol apenas se asoma entre nubes gruesas, pero no amenaza. Las calles empedradas del centro histórico son, por unas horas, el lienzo compartido de cientos de manos que no pintan por encargo, sino por amor a Santa María Magdalena. Lo que empieza como polvo de colores en costales, se convierte en flores, filigranas, letras, imágenes religiosas y símbolos que mezclan el catolicismo con lo indígena, lo ritual con lo festivo.

