Dirigentes de Morena en contexto de crisis interna y división política en 2026
LA COLUMNA

Morena llega dividido y debilitado

Por Fanny Yépez

El Movimiento de Regeneración Nacional enfrenta la renovación de su dirigencia nacional con tensiones, confrontaciones, divisiones y fracturas políticas internas.

Los resultados electorales y análisis políticos más recientes apuntan a un escenario complejo para Morena, donde se observan tanto victorias numéricas como retrocesos significativos en su nivel de votación y control territorial.

En Veracruz, por ejemplo, aunque la alianza Morena-Partido Verde ganó la mayoría de los municipios, Morena sufrió una reducción importante. Pasaron de gobernar 87 municipios a 71.

También en esta entidad, el partido guinda vio una caída marcada en votos propios, de 201,000 en 2021 a 113,000 en 2025, un descenso del 44% en solitario.

Analistas locales y nacionales advierten que la baja votación directa y la pérdida de ayuntamientos clave reflejan un desgaste político.

La adversidad se le sobreviene a Morena en las próximas elecciones intermedias en el estado de Veracruz. Miles de ciudadanos comentan que ya se equivocaron, que cometieron un error al confiar en los candidatos que abanderó este instituto político, pero aseguran que no caerán en el mismo tropezón, esto debido a la ingratitud, soberbia y cerrazón de algunos de sus gobernantes y dirigentes en sus distintos niveles.

El fuego amigo ha estado al orden del día dentro de las huestes morenistas; este factor ha lesionado y minado la cohesión interna y ha mostrado fisuras.

En ese contexto de divisiones internas, apenas hace unas semanas, el intento de adelantar la revocación de mandato para 2027 se vio afectado por la falta de apoyo de aliados (como el PT), lo que evidencia límites en su capacidad de negociación interna.

A esta situación se suma la dependencia con partidos aliados (como el PVEM) para mantener mayorías, lo que ha ocultado una disminución en la fuerza directa de Morena; esto ha evidenciado la falta de operadores políticos y ha afectado a la 4T, a tal grado que las iniciativas presidenciales no han podido pasar en el Congreso federal.

Se queda Andy

En vísperas del Congreso Nacional, el periódico El País publicó un artículo donde resalta el orden del día y establece que los trabajos aún serán conducidos por Luisa María Alcalde, presidenta saliente del CEN.

El Congreso aprobará la integración de nuevos consejeros y consejeras nacionales, entre los que se podría encontrar Ariadna Montiel, la próxima presidenta del partido, quien debe ser consejera antes de ser considerada para ocupar el cargo. También se hará una reforma a los estatutos de Morena, que permitirá dar viabilidad a los cambios.

Pero lo más relevante es que el Congreso Nacional sesionará para sustituir solo dos cargos del Comité Ejecutivo Nacional: la presidencia, que dejó vacante Alcalde, y la Secretaría de Finanzas, ocupada actualmente por Iván Herrera Zazueta.

Los demás cargos, electos en septiembre de 2024 para un periodo de tres años, quedan sin cambios: Secretaría General, Organización, Mujeres, Jóvenes, Diversidad Sexual, Pueblos Originarios, Movimientos Sociales, Mexicanos en el Exterior, Ciencia y Cultura, y la de Comunicación, Difusión y Propaganda.

Andrés Manuel López Beltrán ha librado, al menos momentáneamente, la intervención de la presidenta Claudia Sheinbaum en la dirigencia nacional de Morena.

La Secretaría de Organización, que encabeza el hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, no ha sido considerada en la convocatoria al Congreso Nacional de Morena.

Ha evitado pronunciarse públicamente sobre los cambios que se han precipitado en su partido en los últimos días; sin embargo, hace una semana todavía encabezó una reunión con diputados federales de Morena para planear la estrategia territorial de las elecciones que se celebrarán el próximo 7 de junio en Coahuila, donde se renovará el Congreso local y en las que Morena compite sin sus aliados y con pocas posibilidades de triunfo.

Fuentes de Morena aseguran que el hijo del expresidente podría mantenerse en la Secretaría de Organización, al menos hasta que se celebren dichos comicios.

Por lo pronto, la convocatoria al Congreso Nacional precisa que la nueva dirigencia será electa para concluir el periodo para el que fue electa Luisa María Alcalde (del 3 de mayo de 2026 al 1 de octubre de 2027); es decir, será un cargo interino para salir de la crisis en la que se ha metido el partido y afrontar las elecciones federales y locales del próximo año.

El Congreso Nacional será el último paso de una intervención iniciada desde hace dos semanas por la presidenta Claudia Sheinbaum en su partido: primero, con la renuncia de Citlalli Hernández a la Secretaría de las Mujeres, para colocarla como presidenta de la Comisión de Elecciones de Morena; y luego con la invitación que le hizo a Luisa María Alcalde para ocupar la Consejería Jurídica de la Presidencia de la República, tras la renuncia de Esthela Damián a ese cargo para buscar la gubernatura de Guerrero.

Así, Morena llega a su renovación interna con señales claras de desgaste, tensiones acumuladas y una estructura que, más allá de los números, enfrenta retos políticos que pondrán a prueba su cohesión en el corto plazo.

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