operativo con helicópteros y personal atendiendo hidrocarburos en costas del Golfo de México.

Presumen despliegue con helicópteros y radares… pero chapopote persiste en costas de Veracruz

Redacción Sie7eDíasNoticias

XALAPA, Ver. Mientras el Gobierno federal reporta el despliegue de más de 2 mil 400 elementos, cinco helicópteros y sistemas de monitoreo satelital para atender la presencia de hidrocarburos en el Golfo de México, en las zonas costeras afectadas la percepción es distinta: la contaminación continúa y la respuesta institucional no se refleja con la misma intensidad.

De acuerdo con un comunicado oficial, desde el 3 de marzo se activó un operativo interinstitucional encabezado por la Secretaría de Marina, con participación de dependencias como Pemex, Semarnat, ASEA y Profepa, además de autoridades estatales y locales.

El informe detalla una capacidad operativa amplia: más de mil 700 elementos navales, embarcaciones, aeronaves, más de 70 vehículos, cinco helicópteros, radares satelitales y 29 frentes de trabajo desplegados en Veracruz y Tabasco.

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Sin embargo, en municipios costeros donde el arribo de chapopote ha impactado playas y actividades económicas, prestadores de servicios y pescadores reportan una realidad menos robusta, con labores de limpieza visibles pero insuficientes frente a la magnitud del problema.

Las autoridades aseguran que se han atendido más de 223 kilómetros de litoral y retirado más de 430 toneladas de contaminantes, además de destinar 217 millones de pesos en limpieza y ocho millones en equipamiento especializado.

A la par, se mantienen acciones de monitoreo marítimo, terrestre y aéreo, así como la instalación de barreras de contención y análisis de corrientes marinas para identificar el origen y desplazamiento de los hidrocarburos.

El operativo también incluye inspecciones en instalaciones estratégicas y recorridos en ecosistemas como manglares, ríos y zonas arrecifales, donde se ha documentado la presencia de distintos tipos de residuos de hidrocarburo.

Pese a este despliegue, el contraste entre la narrativa oficial —que enfatiza capacidad técnica y coordinación— y lo que ocurre en campo se mantiene como un punto de tensión.

Mientras las autoridades sostienen que las acciones están en marcha y bajo control, en las costas afectadas persisten señales visibles de contaminación que continúan afectando al turismo, la pesca y la economía local.

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