Por Fanny Yépez
La Expropiación Petrolera del 18 de marzo de 1938, decretada por el presidente Lázaro Cárdenas, es uno de los hitos más significativos en la historia moderna de México. Representó la apropiación legal del petróleo que explotaban 17 compañías extranjeras para convertirlo en propiedad de la nación.
A 88 años de distancia de la expropiación petrolera y haberse patentizado la soberanía nacional, el Estado mexicano recuperó el control de su principal recurso natural, alineándose con el Artículo 27 constitucional que refiere que la propiedad de las tierras y aguas comprendidas dentro de los límites del territorio nacional corresponde originariamente a la Nación, la cual ha tenido y tiene el derecho de transmitir el dominio de ellas a los particulares, constituyendo la propiedad privada.
Las expropiaciones sólo podrán hacerse por causa de utilidad pública y mediante indemnización.
Petróleos Mexicanos (PEMEX) es la empresa estatal que gestionó la industria.
Hay testimonios que mencionan que la expropiación petrolera contó con el apoyo popular masivo y generalizado en México, visto como una reivindicación histórica de la soberanía nacional frente a las potencias extranjeras. Este respaldo se manifestó de diversas formas.
El 23 de marzo de 1938, una multitud de habitantes de la Ciudad de México desbordó el Zócalo en una manifestación de apoyo al presidente Lázaro Cárdenas. También hubo marchas estudiantiles y de trabajadores en todo el país.
Uno de los gestos más emblemáticos de la solidaridad nacional fue la organización de colectas populares para ayudar al gobierno a pagar la indemnización a las compañías petroleras extranjeras, como lo exigía la ley. Personas de todas las clases sociales, incluyendo mujeres (como Amalia Solórzano, esposa del presidente), entregaron desde dinero y joyas hasta animales de granja y otras pertenencias, en un acto de patriotismo y sacrificio colectivo.
El gobierno de Cárdenas había apoyado la formación del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), que fue fundamental en las huelgas y negociaciones previas que desembocaron en la expropiación, asegurando el apoyo de la base trabajadora.
El discurso oficial y la propaganda de la época presentaron la expropiación como un logro de la Revolución Mexicana y de la Constitución de 1917, lo que galvanizó el sentimiento nacionalista y la unidad en torno a la figura presidencial.
Esto permitió que los recursos económicos del petróleo pasaran al Estado en lugar de irse al extranjero, fortaleciendo la economía nacional.
A pesar de la salida de técnicos extranjeros, los trabajadores mexicanos lograron levantar la industria, adquiriendo experiencia y mejorando sus condiciones laborales.
Más allá del discurso oficial que magnifica la presencia de PEMEX y sus 130 mil trabajadores, podríamos estar mejor si las autoridades correspondientes hicieran lo propio para evitar esos contratos millonarios que solo son figurados y continuar el combate contra el huachicol, que tanto lastima la economía nacional.
Tenemos la riqueza natural y ahora los técnicos calificados, pero falta mucho todavía y, ahora que se habla de una transformación, debieran tomarse las medidas más adecuadas para ser más competitivos.
Lo que ha mermado la economía de Pemex es la falta de inversión tecnológica a largo plazo; con el tiempo, la dependencia fue utilizada como “caja chica” del gobierno, lo que evitó que se invirtiera suficiente en exploración, tecnología y mantenimiento, debilitando la empresa en décadas posteriores.
Otro de los flagelos que han impactado negativamente en la economía de la industria petrolera mexicana es la corrupción; en Pemex persiste como un problema estructural, evidenciado por auditorías a contratos de alto valor vinculados a sobornos internacionales investigados por EE. UU., en 2025.
Informes de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad señalan opacidad en contratos y el fenómeno del huachicoleo, pese a los compromisos institucionales de transparencia.
Investigaciones internacionales. En agosto de 2025, el Departamento de Justicia de EE. UU. investigó sobornos en contratos de Pemex, vinculando a empresarios y empresas estadounidenses, tras conocerse irregularidades desde 2024.
Contratos simulados. Reportes indican contratos por millones de dólares otorgados a empresas por servicios no realizados, afectando la eficiencia operativa y ambiental.
Impacto financiero. A pesar de las estrategias anticorrupción, la petrolera continúa enfrentando pérdidas y alto endeudamiento, afectando su competitividad.
Huachicol. La extracción y venta ilegal de combustible sigue representando pérdidas millonarias para la empresa.
Aunque Pemex mantiene un código de ética y políticas anticorrupción, los reportes indican que la opacidad y las prácticas de soborno siguen siendo desafíos significativos para la petrolera.
En la actualidad, Pemex reportó una pérdida anual de 45,200 millones de pesos a finales de febrero de 2026, lo que aviva las preocupaciones sobre la efectividad de los paquetes de ayuda financiera del gobierno.

La Columna, escrita por Fanny Yépez Luna, es un espacio de opinión con mirada aguda y conciencia social. Desde un enfoque directo y ético, desmenuza la agenda pública con atención especial a la desigualdad, el abuso de poder y las fracturas institucionales. Su voz es firme, crítica y comprometida con los derechos humanos, siempre del lado de quienes suelen ser ignorados en el discurso oficial.

