Algo se mueve —y no precisamente gas— en el CENAGAS.
Nos cuentan que el ilustre veracruzano, el exgobernador Cuitláhuac García, y su orgulloso “team Veracruz” no atraviesan su mejor momento en el Centro Nacional de Control del Gas Natural.
Desde diciembre, dicen en corto, comenzaron a encenderse alertas políticas.
Las grillas no brotan desde el sur. Llegan del altiplano.
El cuitlahuismo, aseguran, empezó a incomodar en la órbita de la secretaria de Energía, Luz Elena González Escobar. Y en esas alturas, incomodar suele ser el primer paso para estorbar.
El tema —murmuran— no es la lealtad. Es la pericia.
Porque el grupo veracruzano incrustado en posiciones directivas de CENAGAS no estaría cumpliendo expectativas. Y cuando se trata de energía, los márgenes de error son mínimos… y los relevos, rápidos.
Nadie confirma. Nadie desmiente. Pero algo estaría por ajustarse.
En CENAGAS, nada grave. Solo política.

