LA COLUMNA

En entredicho la credibilidad de Morena

Por Fanny Yépez

Cuando todavía no se disipan las afectaciones que dejó en Morena la detención del alcalde de Tequila, Jalisco, Diego Rivera Navarro y de varios de sus colaboradores por estar involucrados con el narcotráfico, uno de sus militantes, Julio Scherer Ibarra, asestó un durísimo golpe al partido guinda al exhibir en su libro “Ni venganza, ni perdón”, una serie de corruptelas y traiciones dentro del Movimiento de Regeneración Nacional.

En ese texto se expone una serie de corruptelas y traiciones entre sus connotados militantes, lo que ha generado una gran polémica y críticas hacia el partido Morena y la administración de Andrés Manuel López Obrador, generando lo que analistas llaman una “sacudida” interna.

En este libro se hacen severos señalamientos de corrupción y financiamiento ilícito. Expone supuestos vínculos entre Jesús Ramírez (exvocero de AMLO) y figuras ligadas al “huachicol”, sugiriendo presuntos enlaces para financiar campañas de Morena.

Todo hace ver que estas duras críticas que se hacen desde adentro de las huestes morenistas, sobre todo de un personaje líder de opinión como lo es Julio Scherer, gente muy cercana a Andrés Manuel López Obrador, sus críticas tienen un peso particular, retratando a un AMLO con dificultades para administrar, que no entiende la economía global y que gusta de hacerse la víctima.

En su narrativa de “Podredumbre” han surgido voces críticas; han calificado el contenido como pruebas de la “putrefacción” dentro de la 4T y también confirman la existencia de severos conflictos internos en las filas de este movimiento, ratificando la existencia de divisiones internas, siendo descrito como una “guerra civil” en el partido.

De resultar ciertas las aseveraciones de Julio Scherer, pondría en entredicho los dogmas en donde se construyó la doctrina del Movimiento de Regeneración Nacional: “No mentir, no robar y no traicionar al pueblo”. Es la máxima política y lema central del expresidente Andrés Manuel López Obrador y del partido Morena, constituyendo los principios fundamentales de la “Cuarta Transformación”.

La reacción de Jesús Ramírez Cuevas no se hizo esperar; negó los señalamientos, calificando la obra como un “pasquín inmundo”.

Aunque el libro genera tensión y críticas significativas, la magnitud de su impacto en la imagen pública de Morena a largo plazo es objeto de debate, con algunas opiniones sugiriendo que la oposición podría no sacar todo el provecho político esperado.

Después de la publicación del libro de Julio Scherer, no se ha visto por parte de Morena una contraofensiva o un control de daños; en tanto, los efectos negativos a la imagen de la 4T siguen aumentando ante la opinión pública. Esto a unos seis meses de que se instale el Consejo General del INE para las elecciones intermedias de diputados locales, federales y gobernadores en 17 estados.

Este ramalazo está generando pérdida de confianza entre los electores, que podrían optar por el voto diferenciado (votar por la persona, no por el partido).

El riesgo sobre este factor es inminente y puede provocar que la 4T pierda la mayoría en las legislaturas locales y el Congreso Federal; sería la lógica más elemental.

Fractura en la cúpula del poder

Scherer detalla una “guerra abierta” y traiciones entre figuras clave como el fiscal Alejandro Gertz Manero y la exsecretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero.

Estas revelaciones exponen un sistema de justicia utilizado para venganzas personales y políticas, lo que contradice la narrativa de transformación y combate a la impunidad de Morena.

Reacciones y repercusiones legales

El senador Gerardo Fernández Noroña ha reaccionado pidiendo cárcel para Scherer Ibarra, calificando sus revelaciones como un ataque directo al movimiento.

Partidos de oposición como el PRI han exigido investigar formalmente a funcionarios mencionados, como Jesús Ramírez, por presuntos fraudes millonarios.

En resumen, los casos del exalcalde de Tequila, Jalisco, y el libro de Julio Scherer lesionaron severamente la imagen de Morena y dejan endeble su credibilidad rumbo a las elecciones intermedias. Pareciera oro molido para los opositores y echa abajo el credo que tanto enarbolan los militantes guindas de no “robar, no mentir y no traicionar”.

Tal vez a muchos morenistas no les caiga esta noticia como algo extraño o fuera de contexto, porque en voz baja expresan lo que sucede al interior de algunas oficinas y la forma como aplican los recursos, que muchas veces eliminan los proyectos originales y los vuelven a hacer o, lo que es peor, ya iniciada una obra, la recomponen en el camino, lo que provoca el enojo de los responsables; pero la necesidad los hace aguantar y seguir aguantando.

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