¿Cómo explicarle a las y los veracruzanos que Guilebaldo Flores López, quien fue alcalde de Platón Sánchez hasta el último día de 2025, haya brincado —sin despeinarse— al cargo de director de Espacios Educativos del estado?
Sí, ese organismo que maneja millones de pesos en infraestructura escolar… ahora está bajo el timón de un funcionario que no pudo ni entregar bien un parque municipal, según documentó el ORFIS en la Cuenta Pública 2024. No lo decimos nosotros: lo dicen las bitácoras, los dictámenes técnicos y el bonito hallazgo de un presunto daño patrimonial por $83,013.78.
La obra era chiquita —apenas $1.8 millones de pesos— pero ni así: pagos en exceso, volúmenes de obra no ejecutados, anclas fantasmas, pisos voladores y el registro ante el IMSS… bien, gracias.
Y lo más hermoso: el Informe de Fiscalización no habla de una, sino de tres obras auditadas en Platón Sánchez. ¿Y cuántas salieron limpias? Una. Otra salió con observación administrativa. Y la joya del parque… ¡con daño patrimonial!
Pero aquí no acaba la historia: Guilebaldo tampoco es que llegue con el respaldo de las urnas. En las elecciones de 2025, intentó mantener su reinado municipal con la candidatura de Elvia Inés Sánchez Cruz… y perdió. El pueblo le dijo “gracias, pero no gracias”, y se quedó sin su relevo.
Entonces, si no entregó obras limpias, no ganó elecciones y tampoco se le conoce perfil técnico especializado en infraestructura educativa… ¿cuál es su mérito?
Spoiler: probablemente, tener buena química con la Gobernadora de Veracruz.
Porque el jueves 8 de enero, Rocío Nahle lo nombró director de Espacios Educativos, sonriente y con documento oficial en mano. Ni modo de cuestionar decisiones tan finamente calibradas.
Pero si así se eligen los perfiles para construir escuelas en Veracruz, no tardaremos en ver aulas con piso de tierra y techos de ocurrencia. A la educación le urge infraestructura. Y a esa infraestructura, le urge que no la dirijan quienes no pasaron la prueba de un parque.

