Las elecciones municipales del 1 de junio y los movimientos en el Poder Judicial marcaron el segundo cuatrimestre del año. Cuatro meses de ajustes políticos, tensiones institucionales y hechos que redibujaron el mapa del poder en Veracruz.
Por Redacción Sie7eDíasNoticias
Veracruz entró al segundo cuatrimestre de 2025 con el termómetro político al alza. Las elecciones municipales reconfiguraron liderazgos locales y, al mismo tiempo, abrieron una etapa de disputa institucional que tuvo como centro al Poder Judicial del Estado.
Mientras tanto, el descontento ciudadano volvió a expresarse ante la inseguridad, la impunidad y el desgaste de las instituciones.
En estos cuatro meses, te presentamos los hechos clave que Sie7eDíasNoticias documentó, que permiten entender cómo se está transformando la correlación de fuerzas en la entidad.
MAYO: Red de silencios en el aparato público
El mes de mayo consolidó una narrativa que se venía construyendo desde inicios del año: las estructuras del gobierno estatal, lejos de depurarse, replicaron prácticas y operadores heredados de otros espacios del mismo régimen.
En la antesala de las elecciones, también se avivaron tensiones internas en Morena, con grupos de base cuestionando los procesos de selección de candidatos a presidencias municipales.
Las acusaciones por venta de candidaturas siguieron presentes, aunque sin respuestas oficiales contundentes.
Las campañas comenzaron con fracturas visibles.

JUNIO: Elecciones municipales, fracturas internas y señales desde el TSJ
Las elecciones del 1 de junio marcaron un punto de inflexión. Morena sufrió derrotas pero con partidos aliados logró conservar el control de la mayoría de las presidencias municipales que iniciarán funciones el próximo 1 de enero de 2026. Pero los resultados no fueron homogéneos.
En varios municipios, la jornada se tiñó de impugnaciones, acusaciones cruzadas y reclamos desde la propia militancia, que denunció imposiciones, compra de votos y acuerdos previos con grupos locales de poder.
Sie7eDíasNoticias documentó de manera especial lo ocurrido en Poza Rica, donde la campaña de Adanely Rodríguez enfrentó señalamientos por falta de arraigo, y la derrota —que se corrigió en tribunales meses después— fue interpretada por analistas locales como una muestra del rechazo a candidaturas impuestas desde el centro.
En otros municipios como Papantla y Tantoyuca, partidos opositores interpusieron recursos ante los órganos electorales, argumentando irregularidades en el conteo.
A la par de estos conflictos postelectorales, el Poder Judicial de Veracruz entró en un periodo de incertidumbre, con tensiones en torno a la sucesión de la magistrada presidenta del TSJ, Lisbeth Aurelia Jiménez Aguirre.
La publicación titulada “La señora que se creía Presidenta dos años más” causó alto impacto por su retrato de la situación institucional: disputas internas, reacomodos de jueces y ajustes salariales ejecutados en medio del silencio del Consejo de la Judicatura.
Ese mes también cobró relevancia una serie de acuerdos internos que apuntaban a un posible relevo negociado, pero sin consulta abierta a magistrados.
La narrativa judicial comenzó a alinearse cada vez más con el nuevo entorno político de Veracruz.

JULIO: Postelecciones, reclamos ciudadanos y narrativa en disputa
Julio fue un mes de contrastes. Mientras los partidos intentaban administrar los resultados de las elecciones, la ciudadanía retomó las calles y los espacios digitales para expresar inconformidad por la falta de respuesta institucional en temas sensibles.
Uno de los casos con mayor eco fue el de colectivos que denunciaron la revictimización y el retraso en carpetas de investigación sobre desapariciones forzadas y feminicidios.
Las críticas apuntaron directamente a la Fiscalía General del Estado, pero también al Poder Judicial, por decisiones que las familias consideraban injustas.
En medio de ese escenario, la nota “TikTok como oficina”, que documentaba el estilo de comunicación y gestión de la diputada local Dorheny García Cayetano, generó una ola de comentarios divididos. Algunos la defendieron como una legisladora cercana a la gente; otros la señalaron por frivolizar su función pública.
La tensión social también se expresó en las zonas norte del estado, donde se registraron reportes sobre hallazgos de restos humanos y aumento de violencia criminal, especialmente en los municipios de Tuxpan, Cazones, Poza Rica y Papantla.
AGOSTO: Renuncia en SEDESOL, motín en Tuxpan y Poder Judicial como campo de disputa
La renuncia de Xóchitl Hernández Colín a la Subsecretaría de Desarrollo Social y Humanos de SEDESOL Veracruz fue una de las noticias políticas más significativas del cuatrimestre.
Aunque no se ofrecieron razones oficiales, fuentes del gabinete señalaron que su salida obedecía a diferencias en la conducción del programa de Bienestar Social y a reacomodos.
Apenas días después, el sistema penitenciario de Veracruz volvió a ser noticia por razones preocupantes: se registró un motín en el penal de Tuxpan, donde internos tomaron control de zonas clave del centro penitenciario, denunciando condiciones inhumanas, alimentación deficiente y tratos degradantes.
Los videos y testimonios de familiares filtrados en redes sociales mostraron disturbios. El saldo fue fatal: nueve internos asesinados dentro del Cereso.
En el ámbito institucional, agosto también dejó señales claras de que el Poder Judicial había sido asumido como terreno de disputa estratégica, tanto por actores del oficialismo como de la oposición. La nota “Lo que no ganó en la elección judicial, Nahle intenta arrebatarlo en tribunales” expuso con precisión cómo, luego de no obtener el control pleno del TSJ vía magistraturas, se buscaba influir a través de nombramientos, pactos y litigios clave.
En ese mismo tono, la pieza “Última llamada: Lisbeth cierra la puerta… y la historia” marcó la salida de la presidencia del TSJE de Jiménez Aguirre y dejó abierta la interrogante sobre quién —y bajo qué condiciones— tomaría el control del tribunal en un año clave para el rumbo del estado.

Lectura política del cuatrimestre
El segundo cuatrimestre de 2025 dejó claro que las elecciones municipales fueron solo una parte del reacomodo político que atraviesa Veracruz.
El control del Poder Judicial, las renuncias en el gabinete y las respuestas sociales ante la inseguridad y la impunidad marcaron una etapa compleja, donde las instituciones se mostraron frágiles y el poder político intentó extender su alcance más allá de las urnas.

