LA COLUMNA

Alcaldes salientes heredan conflictos

Por Fanny Yépez

Hemos visto huelgas en diversas empresas e instituciones y muchas veces ni siquiera las tomamos en cuenta, porque a nosotros, en lo particular, no nos afectan; pero es muy elemental y de justicia voltear y ver que se trata de empleados que tienen familia, que de esos sueldos dependen y que, en alguno de esos casos, podríamos ser nosotros, sufriendo ese tipo de faltas al contrato.

El problema que ha generado la huelga de los empleados del Ayuntamiento de Veracruz, dedicados a la limpia pública, ya está causando muchos estragos, sobre todo en materia de salud, porque se ha estado acumulando la basura en las calles y se van a generar moscas, ratas y otros bichos nocivos, y se vuelve preocupante.

Esa huelga es la respuesta del sindicato que dirige Antonino Baxin Mata, porque el patrón ha faltado a diversas cláusulas del contrato y, elementalmente, no han obtenido ningún incremento salarial en tres años consecutivos, despidos injustificados, falta de pago de tiempo extra, y todo esto en el tiempo de la administración municipal de la alcaldesa Patricia Lobeira.

El sindicato de trabajadores de la limpia del puerto de Veracruz publicó un manifiesto donde puntualiza la serie de incumplimientos y violaciones al contrato colectivo de trabajo en que ha incurrido el Ayuntamiento que encabeza Patricia Lobeira.

Los atropellos sufridos han sido documentados en juicios laborales tramitados ante el Tribunal de Conciliación del Poder Judicial del Estado de Veracruz (Expediente 207/2023-III)”.

Se continuará prestando el servicio de la recolección de basura y será hasta el 12 de enero del próximo año cuando se defina la situación laboral de esos empleados que han sido marginados por la autoridad municipal.

El comportamiento de Patricia Lobeira y de otros alcaldes, que dejan muchos pendientes en su administración, podría levantar ámpula en la nueva administración municipal y provocarle problemas a los nuevos alcaldes o alcaldesas. Los diputados locales no lo debieran permitir; fincar responsabilidad a quien incurrió en esas faltas.

En Coatepec, de repente, cuando faltaban 8 días para concluir la administración de Raymundo Andrade, este caballero decidió que se podrían colocar parquímetros digitales en el primer cuadro del Pueblo Mágico, pero ahí la intervención fue directa de la gobernadora Rocío Nahle, que encargó al alcalde electo Ignacio Luna una exhaustiva revisión de ese acuerdo que tomó el cabildo actual para dar ese servicio, para que, de ser necesario, se cancele esa medida.

En Xalapa, de última hora, al alcalde Alberto Islas se le ocurrió poner a dos calles el nombre de los señores Chedraui, sin consultar a nadie y sólo porque así lo decidió de manera arbitraria. Procedió a pesar de que el prestigio de esos empresarios se puso en entredicho por los famosos vales de los empleados del sector salud, cuya aplicación cada día se complica más y más.

En Actopan, la alcaldesa María Esther López Callejas también está dejando un gran problema a la siguiente administración, porque hasta la fecha no ha pagado los aguinaldos a los empleados ni a los agentes municipales de 56 localidades. De igual forma, tiene un gran adeudo con la Comisión Federal de Electricidad y se piensa ir muy tranquila, para que el cohete le explote en las manos al nuevo alcalde.

El tema de ese tipo de comportamientos no es nuevo. Desde hace muchos años hemos visto cómo los alcaldes que se van se llevan hasta las puertas de las oficinas, los climas, los lavabos, las computadoras, las impresoras y otros equipos que se adquirieron con los recursos del Ayuntamiento, pero piensan que ya nadie se va a dar cuenta por la emoción de estrenar el nuevo cargo.

No exagero: me tocó ver el caso de un alcalde que no se quería ir y, por supuesto, no quería entregar el cargo; así llegaron las 11 de la noche para que finalmente, con la intervención de un representante del gobierno del estado, tuviera que ceder para que tomara posesión el nuevo presidente municipal.

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