Ilustración satírica de trabajadores del sector salud protestando frente a un supermercado con vales en la mano

La tienda de raya de Nahle… la ocurrencia de su secretario poblano

En los días del porfiriato, los trabajadores no recibían su salario en dinero, sino en vales que solo servían para comprar en la tienda de raya del patrón.

Aquello, decían, era explotación legalizada con aroma a aguardiente y a deudas eternas. Un siglo después, la historia parece revivir… pero esta vez con logos de supermercados y con código QR.

Esta semana, el Gobierno de Veracruz —sí, el de la 4T veracruzana que presume justicia social y mucho muchísimo humanismo— decidió que el bono de fin de año para trabajadores de la Secretaría de Salud, de 14,900 pesos, se entregará en vales canjeables únicamente en Chedraui, válidos por diez días. ¡Diez. Días!

La medida encendió el descontento. En el Centro de Alta Especialidad “Dr. Rafael Lucio”, el personal de salud —incluidos médicos residentes— increpó al secretario de Salud, Valentín Herrera Alarcón, exigiendo que el pago se hiciera en efectivo.

La escena terminó como mal episodio: el funcionario abordó su camioneta e intentó huir del lugar. No pudo. Lo detuvieron los reclamos… y los trabajadores.

Pero esto no queda en una anécdota navideña. Lo francamente cínico es que el bono, que debería reconocer el esfuerzo de quienes enfrentaron pandemias, precariedad y hospitales colapsados, ahora vuelve a someterlos a un esquema de consumo impuesto. “Compra donde te digo, cuando te digo y con lo que te doy”. Más que una política pública, parece una devolución al feudalismo.

En noviembre, allá en el Congreso de Veracruz, en el edificio de Encanto, la diputada Indira Rosales San Román lanzó un dardo envenenado al secretario de Finanzas, Miguel Santiago Reyes Hernández: Sea humilde… no sea soberbio… tal vez un veracruzano ocuparía el cargo con más empatía.

Claves para entender más: Diputada Indira planta cara al titular de Sefiplan: “No sea soberbio, responda al pueblo”

El funcionario, que es originario de Puebla, no entendió. Con el visto bueno de la morenista Nahle, terminó arrastrando al novato Valentín a la vieja tienda de raya… versión 4T.”

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