Por Fanny Yépez
Parece que ahora sí se le va a armar en grande al diputado Esteban Bautista Hernández y su equipo de colaboradores, aquel o aquellos que se encuentren involucrados en el nuevo escándalo que está sacudiendo a la opinión pública del estado de Veracruz.
A ver, supuestamente en esa institución existe reclutamiento de mujeres jóvenes y atractivas, con la promesa de ingresarlas a la nómina, pero que realmente son utilizadas para participar en fiestas privadas para convivir con políticos y empresarios.
Es verdaderamente indignante que, siendo tiempo de mujeres en el mundo de la política y los negocios, algunos misóginos de la Legislatura local sigan abusando para satisfacer sus más bajos instintos.
La investigación de esos acontecimientos debe llegar hasta sus últimas consecuencias, porque no es posible que, siendo mujeres la gobernadora, la fiscal, la presidenta del Congreso local, la directora del ORFIS y muchas otras distinguidas damas, permitan en conjunto que esto siga sucediendo, deteriorando la imagen de uno de los tres poderes del gobierno.
Lamentables las declaraciones del presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso local, Esteban Bautista, quien dice que no puede separar del cargo a la persona que ha sido denunciada por esos hechos, sino hasta que la Fiscalía defina su situación jurídica, y que quien lo denuncia debe probar su dicho.
¿Acaso no pudiera ser de otra manera, si ya existe la denuncia y los medios de comunicación lo están difundiendo, porque existen víctimas? Bien podría separarlo del cargo y, si demuestra su inocencia, reintegrarlo de nuevo, aunque dijo que el personaje se encuentra aislado. Tal parece que lo protege o que teme algo de este triste caso.
Y volvió a salir con su cantaleta de que va a trabajar con los verdaderos medios de comunicación, que no se basen en la mentira, en la rumorología, sino que investigarán las cosas, pero así, con ese tipo de reacciones, no ayuda a la imagen de esa institución que va de escándalo en escándalo por sus deficiencias y ahora con la presencia de un acosador.
En la actual LXVII Legislatura del Congreso del Estado de Veracruz, que inició funciones el 5 de noviembre de 2024, hay aproximadamente 24 diputadas; ellas, independientemente del partido en que militen, deben insistir en que se inicie una investigación respecto al reclutamiento de atractivas jóvenes y que se actúe en consecuencia.
Es absolutamente necesario que se limpie la imagen de esta institución, que está para salvaguardar los derechos de las y los ciudadanos.
Cabe recordar que la discusión sobre acoso sexual en Veracruz se centra en 67 denuncias contra servidores públicos estatales, investigadas por la Contraloría, abarcando casos de fines de 2024 y 2025. Aunque no se especifican denuncias directas contra la Legislatura local, sí hay iniciativas en el Congreso para reforzar leyes contra el acoso, como la aprobación de la Ley Monse (contra encubrimiento de delitos) y propuestas para combatir el ciberacoso, mostrando un contexto de mayor atención a la violencia de género institucional.
La Ley Monse se les puede aplicar a todos aquellos que supuestamente están involucrados en el reclutamiento de mujeres.
Hacemos un urgente llamado a la responsable del área de equidad de género en la LXVII Legislatura del Congreso del Estado de Veracruz, a la diputada Astrid Sánchez Moguel, que preside la Comisión Permanente para la Igualdad de Género.
Además, existe el Centro de Estudios para la Igualdad de Género y Derechos Humanos (CEIGDH), una instancia administrativa del Congreso, cuya encargada es Carmen Bautista Parada. Ellas son responsables de investigar si efectivamente existe reclutamiento de mujeres en este Poder Legislativo y deben insistir en que se proceda conforme a derecho, sin ningún miramiento del poder político.
Este tipo de comportamiento de algunos funcionarios públicos no es nuevo, por supuesto que no, pero nadie se había atrevido a denunciar públicamente esas prácticas; entonces es necesario el acompañamiento de las mujeres de esas áreas que se mencionan, para dejar en claro el tema y también evitar de esa forma la especulación.

La Columna, escrita por Fanny Yépez Luna, es un espacio de opinión con mirada aguda y conciencia social. Desde un enfoque directo y ético, desmenuza la agenda pública con atención especial a la desigualdad, el abuso de poder y las fracturas institucionales. Su voz es firme, crítica y comprometida con los derechos humanos, siempre del lado de quienes suelen ser ignorados en el discurso oficial.

