Por Fanny Yépez

La agresión, la violencia y el vandalismo afectan negativamente la imagen de la libre manifestación. Estos actos tienden a desviar la atención de la causa original de la protesta, generan un entorno de inseguridad y pierden el apoyo público que una manifestación pacífica podría obtener. Porque en la forma de pedir, está el de dar.

La pérdida de apoyo y credibilidad incide en la opinión pública. El pueblo en general rechaza los actos violentos, mismos que suelen ser condenados, y puede llevar a que la sociedad en general rechace la protesta en su totalidad, independientemente de la legitimidad de sus demandas.

Esto viene en relación con la marcha convocada por la “Generación Z” y el “Movimiento del Sombrero”, realizada este sábado en la Ciudad de México, que dejó un saldo de 20 civiles y más de 100 policías heridos, así como una veintena de personas detenidas, luego de un enfrentamiento entre las autoridades y elementos encapuchados en las puertas de Palacio Nacional, sede del Ejecutivo.

Los disturbios cometidos por los grupos encapuchados, agresivos e infiltrados desviaron el mensaje principal: la demanda por la inseguridad y corrupción, principalmente. La violencia provocó que, en lugar de centrarse en la reivindicación o denuncia social, la cobertura mediática y el debate público se centraran en los destrozos, saqueos y agresiones, eclipsando la causa que motivó la manifestación.

Estas acciones violentas abren el riesgo de criminalización de la protesta. La violencia y el vandalismo difuminan la línea entre el ejercicio legítimo del derecho a la protesta pacífica y los delitos comunes, lo que puede llevar a una mayor represión policial o a la adopción de medidas más estrictas por parte de las autoridades para futuras manifestaciones, afectando incluso a manifestantes pacíficos.

¿Qué hacen las y los del bloque negro?

La función del Bloque Negro es expresar una postura anarquista y una crítica radical en una manifestación. Pueden ser distintas células o grupos afines que se unen a una estructura mayor durante una protesta. Usan ropa negra y van embozados para evitar ser identificados y detenidos.

Aquí, en la entidad veracruzana, se registraron protestas en Tuxpan, puerto de Veracruz, Orizaba, Córdoba, Coatzacoalcos y Xalapa. En esta ciudad capital, en estos lugares se presentaron actos de violencia verbal en contra de la titular del Ejecutivo. Grupos de manifestantes lanzaron consignas y utilizaron frases peyorativas y ofensivas en contra de las autoridades.

Lamentablemente, la violencia verbal es un componente documentado en varias marchas y protestas en México. Aquí en Xalapa se puso de manifiesto el pasado sábado, cuando algunos grupos optaron por la ofensa, restando importancia al tema toral, que eran la inseguridad y la corrupción, principalmente.

Cualquier tipo de violencia es condenable. La violencia, en cualquiera de sus formas (física, psicológica, sexual, económica, etc.), vulnera los derechos humanos y la dignidad de las personas. La promoción de la paz, el respeto mutuo y el diálogo son fundamentales para una convivencia saludable y justa. Este precepto lo violentaron algunos manifestantes.

Daniela Griego recorre colonias y fraccionamientos

Faltando un mes y medio para que tome posesión como alcaldesa de la ciudad de Xalapa, el trabajo de Daniela Griego no se detiene. Sus capacidades de escuchar los diversos planteamientos de los habitantes de la capital del estado siguen nutriendo sus planes para atender esas demandas.

Desaparecen las Fuerzas Rurales en Veracruz

En el municipio de Córdoba, más de 300 integrantes del 12º Cuerpo de Infantería, con sede en Orizaba, quedarán sin empleo a partir del 1 de enero de 2026, tras la decisión de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) de desaparecer las Fuerzas Rurales en 24 estados del país.

El anuncio, formalizado mediante el Comunicado No. 6883, establece que estos cuerpos entrarán en “receso”, una figura administrativa que, en la práctica, significa su extinción total y el cierre definitivo de sus mandos locales.

Durante más de medio siglo, los destacamentos rurales adscritos al Cuartel Miguel Hidalgo mantuvieron la vigilancia en comunidades de difícil acceso en la región de las Altas Montañas, participando en operativos de rescate, combate a incendios y apoyo humanitario durante desastres naturales. Su retiro representa el fin de una etapa de presencia militar directa en la sierra central de Veracruz.

La principal razón detrás de la desaparición de las Fuerzas Rurales (oficialmente Cuerpos de Defensa Rurales) en México es una orden de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) para reestructurar y, eventualmente, extinguir este cuerpo, a pesar de su larga historia y su función como enlace entre el Ejército y las comunidades.

Aunque no se ha proporcionado una justificación pública y detallada por parte de la Sedena para su disolución, algunas posibles razones que han surgido en el debate público y los medios incluyen: abusos y corrupción, reorganización de la seguridad pública, eficiencia operativa y costos.

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