El regreso del Cuauhtémoc: Veracruz recibirá al buque con la memoria de América en el alma

Redacción Sie7eDíasNoticias

VERACRUZ, Ver. – Cuando el Buque Escuela Cuauhtémoc cruce el horizonte y se acerque al puerto de Veracruz el próximo 23 de noviembre, no será solo una escala más en su travesía. Será la primera vez que vuelva a tocar territorio veracruzano tras la tragedia ocurrida en mayo en Nueva York, cuando la embarcación impactó contra el puente de Brooklyn y dos jóvenes perdieron la vida. Una de ellas era veracruzana. Se llamaba América Yamilet Sánchez.

Tenía 20 años, estudiaba con orgullo en la Heroica Escuela Naval Militar y era una de las cadetes embarcadas en la ruta de instrucción internacional del buque.

El 17 de mayo de 2025, su vida se apagó tras el impacto que fracturó los mástiles del Cuauhtémoc y provocó caos a bordo. América murió cumpliendo un sueño que muchos anhelan, pero que ella vivía con entrega: servir a su país desde el mar.

Su nombre quedó grabado en los partes oficiales, pero también en el corazón de sus compañeros, de su familia, y ahora, inevitablemente, en la memoria colectiva de esta ciudad que la verá volver en ausencia.

La llegada del Cuauhtémoc a Veracruz se enmarca dentro de los actos por el Día de la Secretaría de Marina Armada de México. Se espera que el emblemático velero, también conocido como “Caballero de los Mares”, arribe con un centenar de cadetes a bordo, en un acto encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum.

Será, también, una oportunidad para que el pueblo veracruzano suba a cubierta y recorra el buque entre el 24 y el 28 de noviembre, de 10 de la mañana a 10 de la noche.

Pero en esta ocasión, la visita no será solo una experiencia turística o de reconocimiento institucional. Para muchos, será un reencuentro con el duelo. Una forma de honrar a quienes ya no están, y de mirar hacia lo alto —hacia esos mástiles reconstruidos— con el corazón un poco apretado.

América no verá de nuevo su casa desde la proa. No pisará este muelle ni escuchará los aplausos. Pero su presencia flotará en el aire como parte inseparable del regreso. La tierra que la vio nacer está lista para recibirla, aunque sea en silencio.

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