Redacción Sie7eDíasNoticias
XALAPA, Ver. En medio del lodo, la basura acumulada y el hedor que persiste en varias colonias de Poza Rica tras las inundaciones, un riesgo silencioso ha comenzado a crecer: la leptospirosis, una enfermedad infecciosa grave que se transmite, entre otras vías, por contacto con agua o suelos contaminados con orina de animales infectados, vivos o muertos.
Aunque la emergencia visible ya pasó, el riesgo sanitario apenas comienza. La bacteria Leptospira puede entrar al cuerpo humano a través de heridas, cortes en la piel o por contacto con mucosas, especialmente cuando las personas caminan sin protección entre charcos sucios o manipulan residuos.
“El problema ahora no es solo limpiar, es no enfermarnos por lo que el agua dejó”, señala Adela, habitante de la colonia Lázaro Cárdenas. A unos metros de su casa, aún permanece el cuerpo de un perro callejero arrastrado por la corriente. Nadie lo ha recogido.
Expertos en salud explican que la leptospirosis puede provocar fiebre, dolor muscular intenso, vómitos y, en casos graves, daño hepático o renal. Su detección temprana es difícil, pues los síntomas se confunden fácilmente con enfermedades como el dengue o la influenza.
Las condiciones actuales en muchas calles de Poza Rica son propicias para la propagación de esta infección: humedad persistente, drenaje colapsado, animales muertos y residuos orgánicos descomponiéndose sin recolección. A esto se suma la falta de equipo de protección entre quienes realizan labores de limpieza.
El pasado fin de semana, el Gobierno de México informó que se han desplegado brigadas de salud, aplicado vacunas contra tétanos y BCG, y realizado fumigaciones para evitar enfermedades como el dengue. No obstante, no se ha confirmado si hay casos sospechosos de leptospirosis ni se ha iniciado una campaña específica de detección.
En este contexto, especialistas recomiendan a la población evitar el contacto directo con aguas residuales, usar guantes y botas al limpiar, y acudir de inmediato al centro de salud si presentan síntomas persistentes tras haber estado en contacto con agua contaminada.

