Ahued, Islas y Ballesteros: las manos en la mesa que faltan en la calle y en las iniciativas del Congreso

La imagen publicada por alcalorpolitico.com bajo el título “Tres alegres compadres” retrata la estampa de un viernes cualquiera: tres políticos sonrientes comparten mesa en un café del centro de Xalapa. Una mesa redonda, servilletas, un tarro de azúcar y la sobremesa distendida. Pero detrás de la simpleza, la foto dice más de lo que parece: es una radiografía incómoda de la vida pública xalapeña.

Allí está el alcalde suplente de Xalapa, Alberto Islas Reyes, abogado de oficio y heredero accidental del cargo tras la salida de Ricardo Ahued en noviembre de 2024.

Su administración transcurre gris, sin relieve social y con el sello del desgano. Según el estudio nacional de Arias Consultores, apenas alcanza 12.4% de aprobación, hundido en el lugar 91 de 100 alcaldes evaluados. Para los xalapeños, Islas es un alcalde invisible, con oficinas en movimiento pero sin resultados en la calle.

A su lado, el secretario de Gobierno, Ricardo Ahued Bardahuil, parece reducido a la nostalgia de aquel gestor cercano que alguna vez fue. Hoy, ni siquiera consigue ordenar los actos oficiales en los municipios, mucho menos garantizar gobernabilidad en el estado.

La idea de la gobernadora morenista Rocío Nahle de que su funcionario es un hombre que le “ayuda muchísimo” se desvanece frente a las distintas crisis, como la de seguridad en los municipios y un descontento social que crece a la par de su desgaste político.

Y completa la mesa el diputado Antonio Ballesteros Grayeb, el más pintoresco de los tres. Su balance legislativo raya en la anécdota: una sola iniciativa en casi un año de gestión, un tímido decreto aprobado y nada más. De acuerdo con el Compendio de Iniciativas de la LXVII Legislatura, documento oficial del Congreso actualizado al 14 de agosto de 2025, ese es el único registro de su trabajo parlamentario.

Eso sí, su tiempo “libre” lo dedica con esmero a las franquicias de café que administra en Enríquez, Plaza Américas y el centro comercial SAMS. Si el trabajo parlamentario se midiera en horas de café atendidas, Ballesteros encabezaría la lista; pero en producción legislativa ocupa, sin duda, la retaguardia.

Su paso por la tribuna apenas se recuerda por leer un texto de efeméride sobre el Día Nacional de la Protección Civil, como si fuera maestro de ceremonia y no representante popular.

Así que la foto de los “tres alegres compadres” no es una postal de camaradería: es la metáfora de una política de sobremesa, sin gestión efectiva ni resultados tangibles. Un alcalde sin aprobación, un secretario sin control y un diputado sin trabajo. Y al final, entre risas y tazas de café, queda la frase irónica que todo xalapeño entiende: esas manos trabajan incansablemente por Xalapa.

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