En estos días de crisis en Tuxpan, el mutismo del subsecretario de Gobierno, José Manuel Pozos Castro, resulta notable.
Pozos no es un improvisado. Su carrera pública ha transitado por pasillos de poder desde hace décadas, primero bajo el cobijo del PRI, donde ocupó cargos estratégicos en áreas de seguridad como el Centro de Control, Comando y Comunicaciones (C4). Luego, con la piel cambiada, escaló en la estructura de Morena, fue diputado local, y más recientemente, alcalde de Tuxpan, hasta solicitar licencia en 2024 para integrarse al gabinete de Rocío Nahle.
No es irrelevante que los tiempos de estabilidad en Tuxpan coincidieran con una etapa de expansión del crimen organizado en el norte del estado, según reportes oficiales y periodísticos. En ese periodo, la tranquilidad aparente en el municipio contrastaba con lo que ocurría en regiones vecinas.
Hoy, cuando Tuxpan enfrenta una oleada de violencia y la ciudadanía exige respuestas, el subsecretario Pozos ha optado por el silencio. Un silencio que, por su trayectoria y su papel actual en el gobierno, no deja de llamar la atención.
¿Será estrategia? ¿Lealtad institucional? ¿Cautela política? ¿O simplemente su voz pesa demasiado como para desperdiciarla en una crisis que apenas inicia?
Lo cierto es que, en medio del ruido, su ausencia sonora deja preguntas flotando en el aire… y en política, esas preguntas son semillas.

