Beto Languer: unas horas después de mirar a la muerte en la vaquillada

Xalapa, Veracruz. A sus 33 años, Alberto “Beto” Languer sabe lo que es mirar de frente a la muerte… y vivir para contarlo. Nacido un 27 de abril de 1992, fue uno de los participantes en la tradicional vaquillada de las fiestas patronales de Xico, en honor a Santa María Magdalena. No era la primera vez que se lanzaba a la adrenalina del evento, pero sí la primera que lo haría con una herida abierta como recuerdo.

El martes 22 de julio, en plena calle empedrada, Beto fue embestido por una vaquilla. La cornada fue rápida, certera, limpia… y preocupante. Quienes lo vieron caer pensaron lo peor. Hubo gritos, confusión, y una urgencia que solo conocen quienes han vivido de cerca una herida que pone en jaque al cuerpo.

Un día después, desde una habitación en Xalapa y con voz serena, Beto reapareció en video para enviar un mensaje a quienes se preocuparon por él. Su rostro reflejaba cansancio, pero también gratitud. Con palabras pausadas dice:

“Hola, amigos, ¿cómo están? Les mando un fuerte abrazo desde la ciudad de Xalapa. Me encuentro muy bien, gracias a Dios. Digo, realmente no fue algo mayor, ¿vale? Estamos aquí, gracias a Dios todo salió bien en la operación. Quiero agradecerles por el tiempo tomado y por todos sus saludos. Les mando un fuerte abrazo, ¡y que Dios me los bendiga!”

Sus palabras son sencillas, pero cargadas de temor por el riesgo y la experiencia que le ha cambiado no solo el cuerpo, sino la manera de mirar la vida.

Beto no es torero, ni se dedica a las faenas. Es parte de una generación de jóvenes que navegan en la tradición popular. Desde hace años participa en la vaquillada, una forma de estar presente en una tradición que para los xiqueños es parte del alma colectiva.

Y aunque la cornada lo obligó a detenerse por un momento, su testimonio sigue sumando vistas, comentarios y muestras de afecto. Porque más allá del susto, Beto ahora cuenta una historia que no todos pueden narrar en primera persona: la de haber sobrevivido a un golpe que parecía mortal… y luego tener la fuerza para agradecerlo en voz alta.

Desde su recuperación, Beto continúa en observación médica, pero estable. En redes, las muestras de apoyo no cesan. Y mientras se repone, su mensaje sigue resonando como testimonio de resistencia, fe y comunidad: “Estamos aquí, gracias a Dios.”

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