Ernesto Pérez Astorga, el secretario con más millas que resultados

¿Para qué sirve un secretario de Desarrollo Económico que no desarrolla nada?

La pregunta no es retórica. Tiene nombre y apellido: Ernesto Pérez Astorga, titular de la SEDECOP en Veracruz, quien sigue acumulando millas en aerolíneas alemanas, pero no evidencia de resultados para el estado que dice representar.

Hace unos meses, Pérez Astorga viajó a Alemania para promover las “bondades industriales” de Veracruz. Fotos con empresarios, agradecimientos a la embajada, elogios al networking y un par de frases recicladas sobre el potencial del puerto fueron todo lo que dejó a la vista pública. Pero la pregunta sigue ahí, incómoda como un vuelo en clase turista:

¿Dónde están las inversiones? ¿Dónde los acuerdos firmados? ¿Dónde los empleos?

El Índice de Competitividad Estatal 2025 del IMCO acaba de exhibir al estado en su verdadera dimensión: lugar 26 de 32.

Veracruz bajó dos posiciones respecto al año pasado; está clasificado con competitividad media baja; comparte región con entidades que registran baja innovación, poca diversificación económica, escasa inversión extranjera directa y un preocupante bajo grado de escolaridad.

¿Y en ese contexto qué hace SEDECOP? ¿Qué impulsa? ¿Qué transforma?

El cargo que ocupa Pérez Astorga tiene implicaciones graves: es la cartera que debería apuntalar la economía veracruzana, abrir puertas al mundo, fortalecer al empresariado local, conectar al estado con cadenas productivas.

Pero lo que tenemos es un secretario decorativo, resultado de un nombramiento de cuota, de esos que se dan por gratitud o por conveniencia, no por competencia.

Y sí, digámoslo sin rodeos: ocho meses deberían ser suficientes para darse cuenta de que el puesto le quedó grande o que simplemente no tiene interés en gestionar más allá del protocolo diplomático. Veracruz no necesita operadores de relaciones públicas ni turistas de escritorio; necesita estrategas, negociadores, técnicos. Gente con metas, no con pretextos.

La falta de resultados de Pérez Astorga no sólo es visible: es costosa. Cada mes sin rumbo se traduce en menos oportunidades para Veracruz, más rezago frente a otros estados y más narrativa sin sustancia en los boletines oficiales.

¿Va a corregir el rumbo la gobernadora? ¿O le seguirá apostando a la comodidad de los cuates en lugar de la urgencia de los cargos?

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