Redacción Sie7eDíasNoticias
Xalapa, Veracruz. Más de 43 millones de pesos fueron asignados a obras escolares en Veracruz que hoy permanecen inconclusas, mal hechas o simplemente distintas a los proyectos que se contrataron.
El diagnóstico no proviene de una sospecha ciudadana ni de una denuncia anónima, sino de la Auditoría Superior de la Federación (ASF).
En su Informe del Resultado de la Fiscalización Superior de la Cuenta Pública 2024, en la revisión de gestión al Instituto de Espacios Educativos del Estado de Veracruz (IEEV), la ASF documentó un patrón sistemático de incumplimientos, simulaciones y opacidad en recursos federales entregados a Veracruz del Fondo de Aportaciones Múltiples (FAM). Escuelas que “ya fueron rehabilitadas”, aulas reportadas como funcionales pero deficientes, y contratos que vencieron sin dejar mejoras tangibles en las condiciones escolares. La distancia entre el papel y la realidad, otra vez, la paga el alumnado veracruzano.
Obra pagada no concluida en el Tec de Alvarado
Uno de los casos más reveladores es el del contrato IEEV-FAMS-2024-108, asignado para la construcción de la primera etapa de infraestructura en el Instituto Tecnológico Superior de Alvarado. La obra, con un costo superior a 12 millones de pesos, debía significar un avance en la educación tecnológica de la región.
En la práctica, representó otra promesa sin cumplir: la ASF constató que no se cumplieron las especificaciones del proyecto, la obra no estaba concluida y no existían finiquitos ni comprobantes de su ejecución.
A pesar de los señalamientos, las autoridades no lograron acreditar la conclusión de los trabajos. La ASF observó que no se presentaron finiquitos ni comprobantes de pago. El resultado fue categórico: la Auditoría calificó la observación como “no atendida” y presumió un daño por más de 203 mil pesos en obra pagada y no ejecutada. La cifra puede parecer menor en un universo multimillonario, pero revela una dinámica peligrosa: la validación de pagos sin supervisión, sin control técnico y sin consecuencias.
Obras mal hechas y sin funcionalidad
Más allá de las obras inconclusas, la Auditoría Superior de la Federación detectó una cadena de proyectos escolares entregados en condiciones deficientes, con fallas técnicas o fuera de las especificaciones pactadas.
Los contratos IEEV-FAMB-2024-106, IEEV-FAMB-2024-169, IEEV-FAMS-2024-191 y IEEV-FAMB-2024-219 son ejemplo de cómo el deterioro puede comenzar incluso antes de que una escuela abra sus puertas.
En Tuxpan, el contrato IEEV-FAMB-2024-106 destinó casi 9 millones de pesos a la rehabilitación de la Secundaria Técnica Industrial No. 76, pero el proyecto no cumplió con las especificaciones contractuales y presentaba deficiencias en su funcionamiento.
Algo similar ocurrió en Tihuatlán, donde se invirtieron más de 3.4 millones de pesos (IEEV-FAMB-2024-169) en la construcción de aulas en la Primaria José Vasconcelos, también con incumplimientos sustantivos.
En Orizaba, el contrato IEEV-FAMS-2024-191 prometía restaurar un edificio de posgrado del Instituto Tecnológico local, pero la obra resultó defectuosa.

Y en Santiago de la Peña, en el municipio de Tuxpan, cuatro aulas de secundaria construidas bajo el contrato IEEV-FAMB-2024-219 mostraban mal funcionamiento y no cumplían con las especificaciones del proyecto, a pesar de los más de 3.3 millones de pesos invertidos.
La constante en estos casos no es solo la ejecución deficiente, sino la falta de consecuencias: las obras fueron reportadas como terminadas, pero no cumplen su función, dejando a cientos de estudiantes en espacios inseguros, improvisados o simplemente cerrados y en algunos casos, completamente abandonados.
Obras fuera de plazo, sin resultados
A los proyectos incompletos y mal ejecutados se suman aquellos que, a pesar de haber vencido su plazo contractual, siguen sin entregarse en condiciones óptimas o simplemente no concluyeron. Es el caso de los contratos IEEV-FAMB-2024-187 y IEEV-FAMM-2024-248, que ejemplifican la incapacidad institucional para garantizar que los tiempos de obra se respeten.
En Ixtaczoquitlán, la Primaria Lic. Benito Juárez García debía estrenar un nuevo edificio y obra exterior por una inversión cercana a los 8 millones de pesos. Sin embargo, al momento de la auditoría, el contrato IEEV-FAMB-2024-187 ya había vencido y la obra no estaba lista. Lo mismo ocurrió en el Telebachillerato Mandinga y Matoza del municipio de Alvarado, donde el contrato IEEV-FAMM-2024-248, por más de 3.8 millones de pesos, contemplaba la construcción de aulas, módulo de dirección, sanitarios y obra exterior, pero el avance no correspondía con lo pactado.

Ambos casos fueron señalados por la ASF como ejemplos de falta de control sobre los plazos de ejecución y deficiente seguimiento administrativo. A pesar de que el Gobierno del Estado entregó documentación para intentar aclarar los incumplimientos, las obras siguen sin estar formalmente concluidas ni entregadas bajo los términos contractuales.
Fin de sexenio, cuentas pendientes
El año 2024 marcó el cierre del gobierno de Cuitláhuac García Jiménez en Veracruz, pero también dejó abiertas las interrogantes sobre la gestión de los recursos públicos destinados al sector educativo.
Durante todo el sexenio, el Instituto de Espacios Educativos del Estado de Veracruz (IEEV) estuvo bajo la dirección de Ricardo García Jiménez, mientras que la Secretaría de Educación de Veracruz (SEV) fue encabezada en el año de las observaciones por Víctor Emmanuel Vargas Barrientos, cercano al actual diputado federal Zenyazen Escobar García, quien arrancó la administración como titular de esa misma dependencia.
Las observaciones emitidas por la Auditoría Superior de la Federación no solo cuestionan obras específicas, sino también el modelo de gestión que rigió durante esos seis años: contratos inconclusos, obras deficientes y procedimientos sin sustento técnico que demandan respuestas institucionales.
Los informes ya están hechos; ahora falta saber quién los hará valer.

