Por Redacción Sie7eDíasNoticias
Tempoal, Veracruz. La tierra se abre, el ciclo se reinicia. Como cada 24 de junio, Día de San Juan Bautista, comunidades indígenas de la Huasteca —incluyendo varias del norte de Veracruz— dan inicio a uno de sus rituales más sagrados: la siembra del cempasúchil, conocida como la “flor de 20 pétalos”, símbolo del camino de los muertos durante el Xantolo.
La ceremonia, profundamente espiritual y comunitaria, no solo marca el inicio del ciclo agrícola, sino también el comienzo simbólico del calendario ritual que culminará en el Día de Muertos. Las semillas que hoy se entierran fueron recolectadas el 30 de noviembre pasado, tras concluir la edición anterior del Xantolo. Así, el final de una celebración se convierte en el germen de la siguiente.
“Esta flor no solo guía a las almas; alimenta la economía, el espíritu y la memoria de nuestro pueblo”, explica a Sie7eDíasNoticias don Leandro García, sembrador de Tempoal, Veracruz, mientras bendice el surco con copal y rezos en náhuatl.
En diversas localidades como Chicontepec, Tantoyuca y Tempoal, las familias preparan ofrendas sencillas para agradecer a la tierra, mientras las deidades naturales “recorren los campos”, según la tradición oral. Se trata de una conexión profunda entre los ciclos de la vida y la muerte, donde lo sagrado no habita en los templos, sino en la milpa, el altar y la danza.
Además del valor simbólico, el cultivo del cempasúchil representa una importante actividad económica para estas comunidades. La demanda de la flor durante los festejos de Todos Santos genera empleos temporales, impulsa mercados locales y reactiva redes comunitarias de comercio.

