Xalapa, Veracruz. Las intensas lluvias del sábado 21 de junio volvieron a poner en jaque a los habitantes del Fraccionamiento Valle Real, al sur de Xalapa. Calles anegadas, viviendas dañadas y familias atrapadas por el agua dejaron al descubierto una verdad que la ciudadanía ya murmura con resignación: “ahí antes corría el agua”.
Lo que hoy es un complejo habitacional con cientos de viviendas en serie, palapas y calles asfaltadas, fue hasta hace poco un terreno boscoso que funcionaba como amortiguador natural de lluvias y escurrimientos provenientes del altiplano.
Un análisis de imágenes satelitales históricas —consultadas en Google Earth— permite rastrear cómo se transformó este entorno entre 2003 y 2025.
De zona verde a fraccionamiento urbano
En las imágenes de 2003, el predio donde hoy se encuentra Valle Real aparece completamente cubierto de vegetación, con caminos rústicos y una topografía que delata cauces y depresiones naturales.
Hacia 2011, comienzan los primeros movimientos de tierra, y para 2015, la zona ya había sido desmontada casi en su totalidad.




Subestimación de riesgos hidrológicos
Aunque no hay evidencia pública de que se hayan emitido alertas técnicas o sociales antes de la construcción, la conversación pública hoy señala una grave omisión en la evaluación de riesgos hidrológicos.
Expertos urbanistas y vecinos denuncian que el diseño urbano no tomó en cuenta el comportamiento histórico del agua en la zona.
Casas Carpín, empresa responsable del desarrollo, presume una trayectoria de más de 75 años en Veracruz. Sin embargo, los estragos de las lluvias sugieren que el fraccionamiento se asentó sobre un terreno naturalmente vulnerable, sin una infraestructura adecuada para gestionar el flujo de agua en temporada de huracanes.

Urbanización acelerada en zona de riesgo
El desarrollo de Valle Real forma parte del crecimiento urbano hacia el sur de Xalapa, una zona donde se han construido fraccionamientos de mediana y alta densidad en los últimos años.
La experiencia de este fraccionamiento, afectado de forma recurrente por inundaciones, evidencia la importancia de considerar las condiciones naturales del terreno en los procesos de planeación y construcción.
La ubicación de viviendas en áreas que históricamente funcionaron como cauces o zonas de absorción pluvial puede representar un riesgo durante temporadas de lluvias intensas, particularmente en contextos de cambio climático y saturación del suelo.

