Morenistas y petistas protestan por el nombramiento de Igor Rojí

Por Fanny Yépez

El nombramiento del prianista Igor Fidel Rojí López como secretario de Turismo ha levantado una oleada de inconformidades dentro de las filas del Movimiento de Regeneración Nacional y entre militantes de los partidos aliados.

Rojí construyó su carrera política a la sombra de Juan Manuel Díez Francos, priista de hueso colorado que llegó a la alcaldía con el apoyo del exgobernador (QEPD) Fidel Herrera Beltrán. Por ello, no sería extraño que el nuevo titular de Sectur siga obedeciendo la línea que le dicta el empresario orizabeño, dueño de distribuidoras de autos.

Al actual titular de Sectur lo precede una estela de situaciones oscuras: lo señalan por pertenecer a un cártel inmobiliario. Igor Fidel Rojí López enfrenta una denuncia ante la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción por la presunta apropiación ilegal de un inmueble, en complicidad con otros exfuncionarios municipales.

El expediente fue interpuesto por familiares del finado Ángel Pascual Bautista Bello, quienes acusan que el predio ubicado en Poniente 24, colonia Santa María Tlachichilco, fue arrebatado de forma indebida mediante una red de abusos, tráfico de influencias y complicidades institucionales.

Entre los señalados junto al exedil figuran Iván Emmanuel Díz Pérez, Esthefani Campos Flores, Antonia Muñoz Aguilar, Mario Arturo Guzmán García, Carlos José Díaz Corrales y Arturo Jiménez Romero.

El caso ha destapado lo que muchos en Orizaba ya comentaban en voz baja: la existencia de un “cártel inmobiliario”, operado desde las entrañas del palacio municipal durante el gobierno de Rojí López. Una estructura que habría servido para despojar a ciudadanos de sus propiedades bajo el amparo de documentos y procesos manipulados.

Mientras las autoridades investigan, el silencio del abanderado guinda-verde solo confirma lo que su historial ya sugiere: que su paso por el ayuntamiento no solo dejó obras inconclusas y deudas públicas, sino también un notable enriquecimiento personal.

Entre otras situaciones oscuras que envuelven a Igor Rojí, se le señala por no haber transparentado el manejo de las finanzas públicas durante su gestión como presidente municipal de Orizaba, en el periodo 2018-2021. Hay que recordar que el Órgano de Fiscalización Superior detectó irregularidades en las cuentas públicas por 42.6 millones de pesos. Los montos observados no han sido clarificados ni solventados.

Muchos militantes de Morena, sobre todo los fundadores, han comentado en voz baja su inconformidad. En tanto, otros como Wilber Mota Montoya, izquierdista reconocido y militante del PT, manifestaron en su cuenta de Facebook su malestar por la llegada de este señor que viene de una derrota en su propio municipio.

La expresión “premio de consolación” no se ajusta a esta situación, porque en realidad no debieran premiar a un derrotado en una contienda electoral y, además, la Secretaría de Turismo no es un premio por la importancia que reviste.

Estar en esa silla requiere, al menos, el conocimiento más elemental sobre cómo se maneja el turismo en otros países, cuáles son los destinos turísticos de la entidad veracruzana, cuál es la riqueza que tienen sus 212 municipios, sus artesanías, arqueología y otros elementos que necesariamente debe conocer quien ocupe el cargo.

La curva de aprendizaje del gabinete estatal parece que está finalizando, porque ya lleva seis meses, y esa ventaja no la tiene el señor Igor Rojí López. Tendría que empezar por conocer qué es lo que ha venido haciendo esa dependencia en años anteriores y rescatar lo rescatable.

La Universidad Veracruzana tiene entre sus facultades la de Turismo; de ahí han egresado muchos profesionales en esta materia que podrían aportar mucho de su conocimiento para hacer que Veracruz se ponga de moda, pero con un desarrollo adecuado en materia turística.

Playas, ríos, selvas, bosques, ocho Pueblos Mágicos y muchas cosas más tiene felizmente el estado de Veracruz. Solo es cuestión de aprovecharlas para detonar una industria sin chimeneas con grandes beneficios para todos.

Haber sido alcalde y diputado local con licencia no es suficiente para nutrir de conocimientos a este caballero, que hoy goza de buena suerte y parece que tratan de levantarlo de esa caída que tuvo el pasado 1 de junio. Pero ¿a costa de qué? ¿Cuál es el riesgo para Veracruz? Esas preguntas son importantes, y él mismo debiera hacérselas si realmente quiere al estado de Veracruz.

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