Con bombo y platillo —o, como se dice coloquialmente, a grito pelado—, los pregoneros de sí mismos, Jorge Manzo y Rafael Vela, salieron a escena sin la presencia de Marisol Luna, quien los dejó plantados. Su objetivo fue defender lo que las instancias correspondientes de la Universidad Veracruzana están aún a tiempo, ética y legalmente, de resolver.
Más que una exigencia institucional, su aparición pareció una maniobra desesperada por atraer reflectores.
Los ansiosos “suspirantes” protagonizaron un episodio desafortunado en el que se limitaron a repetir lo que establece la Ley, clara para todos, y a confirmar una situación ampliamente conocida. Lo hicieron con gestos dramáticos, desgarrándose las vestiduras, pero sin aportar elementos nuevos o jurídicamente relevantes.
Lo único apenas rescatable fue su postura abierta en contra de una posible prórroga al periodo rectoral de Martín Aguilar, aunque dicha postura fue sostenida únicamente en redes sociales, sin recurrir a los cauces institucionales formales.
Es importante recordar que la resolución del tema, así como la aplicación plena de la Ley que rige a la UV, está en manos de los órganos internos de la institución. Son estos cuerpos los responsables de hacer valer la normatividad universitaria, no los deseos personales de Manzo y Vela, cuyas aspiraciones rectorales resultan, al menos, cuestionables.
Más cuestionable aún es la denuncia de Rafael Vela, quien afirma ser víctima de hostigamiento laboral por parte del rector Martín Aguilar. La acusación carece, hasta el momento, de evidencia verificable o de una denuncia formal ante las instancias competentes.
En un giro retórico forzado, Vela sostuvo que una prórroga afectaría la gobernabilidad, el desarrollo y el bienestar de todo Veracruz, confundiendo —como diría el dicho— la gimnasia con la magnesia.
Durante su intervención, Manzo y Vela manipularon el concepto de autonomía universitaria. No fueron capaces siquiera de ofrecer una definición básica, y en su lugar intentaron usar el tema como arma política en medio de un proceso institucional en curso.
Ambos suponen, y lo afirman sin matices, que la Junta de Gobierno está al servicio del rector. Aunque esta suposición podría tener resonancia en ciertos círculos, la rueda de prensa puso de manifiesto su desconocimiento del oficio legal y reglamentario. Existen canales claros para presentar denuncias dentro de la UV, pero los omiten. Prefieren agotar sus argumentos en los medios, más interesados en posicionarse para la sucesión rectoral que en buscar una solución que beneficie a la comunidad universitaria.

