El Lencero, Emiliano Zapata, Veracruz. En medio de cuestionamientos sobre las malas condiciones de la llamada Ciudad Judicial de Poza Rica —y en plena ruta para buscar ser electa como magistrada del Poder Judicial de Veracruz—, Lisbeth Aurelia Jiménez Aguirre respondió con molestia e impaciencia a las preguntas de reporteros durante una entrevista reciente.
Ante los señalamientos de abogados que han denunciado públicamente que el nuevo inmueble judicial “no es digno ni funcional”, la magistrada presidenta no ocultó su incomodidad. Interrumpió en varias ocasiones, elevó el tono y lanzó preguntas retóricas a la prensa:
“A ver, a ver, a ver, a ver… antes de hablar de la pésima, ¿usted lo conoce? Ya fue, ¿sí la conoce? Ya entró y todo”.
Jiménez Aguirre intentó defender el traslado de tres juzgados a un edificio que, reconoció, aún está en obra y solo representa la primera etapa del complejo.
Explicó que la segunda fase —la más grande— apenas comenzará su construcción este mes y que se espera esté lista hasta 2026, por lo que no ha habido inauguración oficial.
“Estaban en un lugar horrible, espantoso es la palabra”, dijo, refiriéndose al antiguo edificio que albergaba los juzgados, y justificó el cambio señalando que se trató de una medida de austeridad:
“Pagábamos casi 70 mil pesos mensuales de renta. Nos los ahorramos y ese recurso va a mejorar lo que viene”.
Sin embargo, los reclamos del gremio jurídico no se reducen a temas estéticos. Desde el pasado 11 de abril, abogados han acusado deficiencias estructurales, falta de espacio, mala ventilación, filtraciones y escasa funcionalidad del nuevo edificio, así como la ausencia de áreas dignas para el ejercicio profesional.
Al respecto, la presidenta del Tribunal Superior de Justicia minimizó los señalamientos, aunque reconoció que el espacio actual no tiene capacidad suficiente para todos los juzgados proyectados y que la ciudad judicial aún no está concluida.
“Claro que no, eso no es la ciudad judicial. Eso solo es el primer edificio”, reiteró, mientras insistía en que “las molestias son transitorias”.
Las respuestas —acompañadas de interrupciones y una actitud claramente defensiva— llegan en un momento clave para Jiménez Aguirre, quien busca mantenerse dentro del Pleno del Tribunal como magistrada, pese a los cuestionamientos sobre su desempeño y la transparencia en la administración de recursos del Poder Judicial. En contraste con su promesa de modernización, las quejas ciudadanas y del gremio legal han ido en aumento, y hoy la magistrada no solo enfrenta críticas por las condiciones físicas de los espacios judiciales, sino también por el estilo autoritario con que las enfrenta.

