Por Fanny Yépez
La corrupción en México es un problema estructural muy grave, que afecta la economía, la seguridad, la confianza en las instituciones y el Estado de Derecho, y detiene el desarrollo del país.
La corrupción es uno de los factores más devastadores para la estabilidad democrática, ya que destruye la confianza pública, deslegitima el poder del Estado y pervierte la imparcialidad de las instituciones. Cuando los ciudadanos perciben que las reglas no se aplican por igual, el pacto social se rompe.
Los casos que dominan la conversación
En los últimos días el concepto sobre la corrupción ha ocupado los principales espacios de medios nacionales y locales, por ejemplo: la red de corrupción en contratos del Instituto Nacional Electoral (INE), el entramado de Amílcar Olán, el huachicol fiscal y el Tren Maya, además de casos históricos de gran calado que siguen vigentes, como Seguridad Alimentaria Mexicana (Segalmex), Odebrecht y La Estafa Maestra, entre otros, que han causado la indignación del pueblo.
Los casos más sonados en Veracruz
En el caso del estado de Veracruz, los casos más sonados de corrupción son desvíos en el Organismo Público Local Electoral (OPLE) Veracruz y nexos con el INE; presunto daño patrimonial en la Cuenta Pública 2025 por más de 2 mil 749 millones de pesos detectado por el Órgano de Fiscalización Superior (ORFIS); el manejo irregular de 280 millones de pesos en la Universidad Popular Autónoma de Veracruz (UPAV); en otros casos.
Cuánto cuesta la corrupción
Con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y reportes publicados en 2026, sobre la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG), los costos y la equivalencia de la corrupción en México se dimensionan de la siguiente manera:
En promedio, los actos de corrupción cuestan a cada persona en México 5 mil 432 pesos al año (según estimaciones recientes publicadas por El Economista, superando los registros de años anteriores), o bien un promedio general de 3 mil 865 pesos por cada víctima de acuerdo con el balance global del INEGI.
El costo total acumulado por los actos de corrupción relacionados con pagos, trámites y servicios públicos se estimó en 17 mil 707.4 millones de pesos a nivel nacional (otras estimaciones del Instituto Mexicano para la Competitividad [IMCO] elevan el impacto total directo e indirecto a cerca de 25 mil millones de pesos).
El 15.6% de la población que realizó algún trámite o tuvo contacto con autoridades fue víctima de corrupción (una tasa de 15 mil 642 afectados por cada 100 mil habitantes).
Cómo la perciben los veracruzanos
México obtuvo una calificación de 27 de 100 puntos en el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC), colocándose en el lugar 141 de 182 países evaluados.
En cuanto al índice de percepción en esta entidad, el estudio establece que el 84.4% de los veracruzanos mayores de edad perciben la corrupción como un problema frecuente, ubicando al estado ligeramente por encima del promedio nacional de 84.1%.
El estado de Veracruz se posiciona en el deshonroso lugar 15 de 32 a nivel nacional, en cuanto a la frecuencia con la que la población percibe estos actos.
México, peor evaluado de la OCDE
En el IPC, en mediciones recientes, México se encuentra en el lugar 141 de 182 a nivel global, con una puntuación de 27 sobre 100, ubicándose como el país peor evaluado de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y el segundo del G20 (solo por encima de Rusia).
Las encuestas del INEGI y del IMCO muestran que la percepción de corrupción se mantiene alta (alrededor del 84%), siendo la policía la institución donde los ciudadanos perciben mayor incidencia.
En sondeos de opinión (como los publicados por El Financiero), la corrupción y la seguridad se ubican constantemente entre las principales preocupaciones de la población, y una inmensa mayoría considera que la situación en este rubro está “mal o muy mal”.
La bandera de las campañas
México no avanza por el terrible problema de corrupción que campea en todos los ámbitos y donde todos quieren obtener beneficios económicos generalmente.
Si no hubiera corrupción, se evitarían muchos problemas, y esa tarea debiera ser tomada como bandera en las campañas de los próximos candidatos a diputados locales y federales, y no pedir el voto con promesas falsas, incurriendo en un modelo de corrupción, porque de alguna manera defraudan al ciudadano que espera ansioso que todo cambie a favor. Finalmente, algunos se vuelven tapadera de los actos de corrupción, porque arrastran compromisos con el partido que los cobijó y con sus compañeros.
En vez de endurecer las penas para los corruptos, buscan la forma de protegerlos y se rasgan las vestiduras para hacerse disimulados y evitar que sean juzgados esos personajes cuyas corruptelas, lamentablemente, diariamente salen a la luz pública.

La Columna, escrita por Fanny Yépez Luna, es un espacio de opinión con mirada aguda y conciencia social. Desde un enfoque directo y ético, desmenuza la agenda pública con atención especial a la desigualdad, el abuso de poder y las fracturas institucionales. Su voz es firme, crítica y comprometida con los derechos humanos, siempre del lado de quienes suelen ser ignorados en el discurso oficial.

Sobre el autor
La Columna, escrita por Fanny Yépez Luna, es un espacio de opinión con mirada aguda y conciencia social. Desde un enfoque directo y ético, desmenuza la agenda pública con atención especial a la desigualdad, el abuso de poder y las fracturas institucionales. Su voz es firme, crítica y comprometida con los derechos humanos, siempre del lado de quienes suelen ser ignorados en el discurso oficial.

