Hospital público en Veracruz con desabasto de insumos médicos.
LA COLUMNA

Crisis en hospitales de Veracruz: sin insumos, sin cirugías, sin respuestas

Por Fanny Yépez

El sistema de salud pública en el estado enfrenta actualmente una crisis severa y estructural, caracterizada por el desabasto de insumos médicos en Veracruz, protestas masivas del personal médico y fallas administrativas profundas.

Aunque el gobierno federal y la administración estatal han anunciado planes de inversión e infraestructura a mediano plazo para atender la crisis del sistema de salud en Veracruz, la realidad inmediata en las clínicas y hospitales es descrita por los propios trabajadores, como una “verdadera emergencia sanitaria”, porque más de mil intervenciones quirúrgicas se han pospuesto.

Desabasto de insumos, la raíz de la crisis

El desabasto de insumos médicos en el sistema de salud de cualquier estado coloca en riesgo directo la vida, la integridad y la salud de los pacientes.

La carencia de medicamentos, material de curación, reactivos de laboratorio y equipos médicos genera diversas afectaciones críticas en la atención sanitaria.

En el debate público, activistas y fuerzas de oposición utilizan el término “crimen de lesa humanidad”, para enfatizar la gravedad de la crisis. Sin embargo, desde una perspectiva legal estricta, el desabasto de insumos médicos suele abordarse bajo la óptica de violaciones a los derechos humanos, negligencia institucional o fallas administrativas.

Entre los factores clave de la situación actual está el desabasto crítico de insumos básicos y medicamentos. Personal médico del Centro de Alta Especialidad (CAE) “Dr. Rafael Lucio” en Xalapa y del Hospital Regional de Veracruz ha denunciado públicamente que carece de materiales tan elementales como sueros, agujas, jeringas, guías de venoclisis y material de curación.

Esto obliga, frecuentemente, a los familiares de los pacientes a comprar sus propios insumos para que estos puedan ser atendidos o intervenidos quirúrgicamente.

Los tratamientos de alta especialidad también se han visto afectados: se han reportado suspensiones y retrasos significativos en procedimientos quirúrgicos. Asimismo, existe una gran indignación tras reportes del desecho de casi un millón de pesos en medicamentos oncológicos caducados en almacenes estatales, mientras las familias de pacientes con cáncer denuncian interrupciones en sus tratamientos por falta de abasto.

Paros y quejas del personal médico

A la inconformidad se suman los paros laborales del personal médico: más de 20,000 trabajadores del sector salud se han manifestado o realizado paros de labores por las quejas contra el IMSS-Bienestar Veracruz y la incertidumbre laboral originada por la transición al nuevo sistema. Entre las principales quejas se encuentran el retraso en el pago de quincenas y la entrega de bonos de fin de año, mediante vales de despensa restrictivos en lugar de efectivo.

Las autoridades gubernamentales reconocen la complejidad de la transición institucional, pero matizan la gravedad de las denuncias.

El IMSS-Bienestar Veracruz ha argumentado que las quejas por desabasto forman parte de campañas de desinformación. Defienden que se han distribuido millones de medicamentos mediante estrategias como las “Camionetitas de la Salud”.

La respuesta del gobierno estatal

Para mitigar el problema a futuro, la administración de la gobernadora Rocío Nahle anunció la creación de 1,298 Consultorios de Atención Primaria a la Salud que comenzarán a operar paulatinamente.

A nivel de infraestructura, se proyecta la sustitución y construcción de cuatro hospitales estratégicos en la zona norte (Pánuco, Tuxpan, Tlapacoyan y Misantla), aunque las fechas de entrega estimadas se extienden entre 2028 y 2029.

Consecuencias para los pacientes

En los hospitales de Veracruz sin insumos suficientes, las consecuencias ya son visibles entre los pacientes.

También hay suspensión de cirugías: la carencia de insumos y equipos ha provocado la acumulación de un millar de cirugías atrasadas o suspendidas en diversas especialidades médicas.

Se han documentado casos de medicamentos —incluyendo fármacos oncológicos— dados de baja en almacenes e instituciones de salud estatales por caducar sin ser entregados a los pacientes.

A esto se suman los problemas de infraestructura: fallas físicas recurrentes en áreas sensibles de atención médica, como goteras, falta de aire acondicionado y daños en techos o plafones en torres de especialidades y hospitales regionales.

Todo esto tiene impactos críticos en la atención al paciente. La interrupción de tratamientos es uno de los más graves: pacientes con enfermedades crónicas, oncológicas o crónico-degenerativas, como diabetes o hipertensión, sufren recaídas graves al suspender sus dosis cotidianas.

También hay retraso en cirugías y procedimientos: la falta de anestésicos, suturas o material quirúrgico esterilizado posterga intervenciones de urgencia y agrava el pronóstico del paciente.

Las infecciones intrahospitalarias son otro riesgo: la escasez de antisépticos, guantes o jabón quirúrgico compromete los protocolos de higiene y eleva el riesgo de contagios dentro de las unidades médicas.

Los diagnósticos tardíos o incorrectos también son consecuencia de esta crisis: la ausencia de reactivos en los laboratorios impide realizar análisis de sangre, radiografías o tomografías a tiempo para detectar emergencias médicas.

Lo que está en juego

Muchos mexicanos y de manera especial veracruzanos confiamos en que los servicios de salud mejorarían sustancialmente, pero la realidad es otra, cada día la situación en hospitales oficiales es peor, con quejas de familiares y pacientes que luchan por su salud y lamentablemente no hay para donde voltear porque el daño se generalizó.

Interesante sería conocer la opinión de los diputados federales que autorizan esos presupuestos que van al sector salud, y que se hiciera una profunda investigación de lo que realmente está pasando en esas administraciones.

Se quejan los de adentro y los de afuera, porque el personal carece de muchos apoyos y son estos trabajadores los que tienen que dar la cara ante tanta carencia, mientras los jefes se mantienen alejados de las multitudes que protestan.

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