Javier Herrera Borunda durante pronunciamiento sobre la mortandad de peces en la Cuenca del Papaloapan
CALLEJÓN POLÍTICO

Javier Herrera Borunda, el ambientalista de temporada

Algo raro pasa con la conciencia ecológica en Veracruz. Aparece y desaparece según la temporada.

Esta semana, el diputado federal Javier Herrera Borunda levantó la voz por la mortandad de peces en la Cuenca del Papaloapan. Pidió la intervención de Semarnat, exigió investigaciones y reclamó que quien contamine responda ante la ley. Nada que objetar. Para eso son los representantes populares.

Lo que llama la atención no es lo que dijo. Es cuándo lo dijo.

Apenas en abril, Veracruz enfrentó una de las contingencias ambientales más graves de los últimos años. El derrame de hidrocarburos que afectó costas del sur del estado no fue una versión de pescadores ni un rumor de redes sociales. La propia Pemex terminó reconociendo que el origen fue una fuga en un ducto de 36 pulgadas en la zona de plataformas de Abkatún-Cantarell.

Hubo imágenes satelitales, investigaciones científicas, funcionarios separados de sus cargos, comunidades afectadas, pescadores sin actividad y reclamos por indemnizaciones.

Sin embargo, ni Javier Herrera Borunda ni el Partido Verde Ecologista de México parecieron particularmente preocupados.

No hubo llamados enérgicos. No hubo exigencias públicas. No hubo recorridos. No hubo agenda ambiental.

Pasó abril… Pasó mayo… Y llegó junio.

Entonces aparecieron miles de peces muertos en cuerpos de agua de la Cuenca del Papaloapan y, de pronto, el tema ambiental regresó al radar.

Casualidad o no, la Cuenca también es una región donde comienzan a moverse las piezas rumbo a las próximas candidaturas federales.

Y ahí surge una pregunta sencilla: si el Partido Verde existe para defender causas ambientales, ¿por qué guardó silencio cuando el petróleo llegó a las playas y decidió hablar cuando la crisis apareció en la Cuenca del Papaloapan?

Porque nadie cuestiona el derecho de Javier Herrera a pronunciarse. Al contrario. Lo deseable sería que lo hiciera siempre.

El problema no es que el legislador haya llegado al debate ambiental veracruzano.

El problema es que llegó hasta que el debate ambiental apareció en la región donde quiere hacer política.

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