Omar García Harfuch durante actividades oficiales como secretario de Seguridad, tras encabezar la aprobación del gabinete federal.

Omar García Harfuch y la carrera que dice no correr

Por Fanny Yépez

Al arribar al segundo año del gobierno federal, para muchos observadores es tiempo de hacer una evaluación de los resultados de los funcionarios que conforman el primer círculo de la presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, esto con miras al 2030. Y en ese ejercicio de revisión política, el nombre de Omar García Harfuch aparece inevitablemente como uno de los personajes con mayor presencia y aceptación pública.

La encuesta que mueve las piezas

La evaluación del gabinete presidencial hacia la segunda mitad de su administración es mixta, destacando por áreas de alta aprobación ciudadana, como la seguridad —con una reducción reportada del 49% en homicidios dolosos— y la economía.

Sin embargo, el equipo enfrenta retos críticos y se esperan ajustes estratégicos para consolidar los proyectos hacia el 2030.

Las secretarías de Estado operan con diferentes niveles de percepción y resultados clave. La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, liderada por Omar García Harfuch, ha logrado una de las mejores calificaciones del gabinete debido a la estrategia coordinada de construcción de paz y la disminución de delitos de alto impacto.

Entre los secretarios que registran caídas más abultadas, resalta el responsable de Educación, Mario Delgado, que ha pasado del 62 al 47%. En las últimas semanas ha estado en el centro de la polémica por una drástica reducción del calendario escolar, como motivo del Mundial, que luego tuvo que retirar. Antes, a comienzos de año, otra polémica sacudió su secretaría por una pugna ideológica a vueltas con los libros de texto y las relaciones con los sindicatos.

En las áreas de Desarrollo Social y Agrario, dependencias como Cultura o Agricultura han concentrado las mayores áreas de oportunidad, registrando desaprobaciones importantes en las encuestas de opinión pública.

A dos años de ejercicio gubernamental federal, algunos funcionarios del gabinete presidencial registran un desgaste en su capital político; las complicadas negociaciones del T-MEC, el estancamiento de la economía o las polémicas con el sector educativo han mermado los índices de aprobación de los distintos secretarios de cada ramo.

Harfuch, el mejor evaluado

Este miércoles, el periódico El País publicó un artículo muy interesante, donde resalta que solo Omar García Harfuch, al frente del aparato de seguridad, mantiene casi intactos sus niveles de aceptación. Con un 74%, es el mejor valorado de entre los secretarios, según una encuesta de Enkoll realizada para este periódico y por W Radio.

La aprobación de Omar García Harfuch destaca en la más reciente encuesta del gabinete de Claudia Sheinbaum, pese a la escalada de tensión con Estados Unidos, centrada precisamente en la seguridad y el narcotráfico. Apenas ha perdido tres puntos con respecto al sondeo de octubre del año pasado.

La resiliencia de Harfuch contrasta con la pronunciada caída, por ejemplo, de Marcelo Ebrard, al frente de Economía, que pierde 10 puntos. Además del desgaste de su cartera, sobre Ebrard ha pesado también la polémica alrededor de la estancia de su hijo en la embajada de Londres.

Todo el pueblo de México se queja de dos cosas, principalmente: inseguridad y corrupción, aspectos que van emparejados.

Por ello, la agenda de seguridad ha estado irremediablemente marcada por las amenazas y peticiones de Donald Trump. Con esa presión constante sobre los hombros, México ha ido dando resultados.

Desde el traslado de 92 capos a cárceles estadounidenses, la caída del Mencho, las cifras récord de detenciones o decomisos de droga, así como una reducción del 40% de los homicidios dolosos al cierre del año pasado.

Al frente de esta estrategia se sitúa Harfuch, uno de los secretarios mejor evaluados del gobierno federal, una vez aceitada su colaboración con el Ejército y con cada vez más influencia en el apartado de Inteligencia o en la propia Fiscalía General de la República, resalta El País.

La buena imagen de Harfuch encierra, a su vez, una paradoja. El segmento donde se concentran los mayores índices de desaprobación es precisamente en el apartado de seguridad, con un 26%. Casi la mitad de los encuestados afirma que la inseguridad es el principal problema del país. Y, ante la pregunta de si la estrategia de seguridad está dando resultados, los encuestados se reparten las opiniones casi a la mitad.

El 2030 y la respuesta que sorprendió

Pero este jueves la periodista Azucena Uresti colocó en su cuenta de X el siguiente texto, que se desprende de una entrevista exclusiva que realizó en Radio Fórmula a Harfuch sobre si se encartaba rumbo al 2030: “Sí lo descarto porque soy secretario de Seguridad”; así, de tajo, respondió el responsable de la seguridad nacional.

La declaración cayó de inmediato en el debate político rumbo a la sucesión presidencial de 2030. No fueron pocos los que interpretaron la respuesta como una definición categórica.

Esta respuesta dejó boquiabiertos a muchos que ya le están apostando con todo a Harfuch, mientras otros observan cómo Mario Delgado cae en aprobación y otros integrantes del gabinete enfrentan un desgaste cada vez más visible.

Pero claro, de aquí al 2030 pueden suceder muchas cosas y muchos pueden cambiar de opinión y decidir que sí se sacrificarían si el pueblo se lo solicita.

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