En 2025 se prometió un acueducto para Xalapa. Hoy se habla de coordinar pipas ante el estiaje. La distancia dice más que mil discursos.

En abril de 2025 —previo a la elección de junio, casualidades de la agenda pública, cof cof—, Ricardo Ahued presumía desde el despacho de la Secretaría de Gobierno un megaproyecto para la ciudad que antes había gobernado: un acueducto para Xalapa. Estudios en marcha, prioridad estatal, “lo que cueste, pero hay que hacerlo”.

Hoy, cuando comienza a asomarse otra temporada de estiaje y ya con Daniela Griego en la alcaldía, la conversación es distinta: coordinación con piperos para evitar abusos en el precio del agua cuando llegue abril.

Entre aquella promesa de infraestructura mayor y la actual mesa de diálogo con quienes venden agua por viaje hay una distancia reveladora. La transformación hídrica terminó, por ahora, en administración de tarifas.

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