Redacción Sie7eDíasNoticias
CIUDAD DE MÉXICO. El Gobierno federal enviará este martes una nota diplomática al Reino Unido para manifestar su inconformidad por la decisión de conceder asilo político a Karime Macías, exesposa del exgobernador de Veracruz, Javier Duarte.
La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que la comunicación se hará en términos diplomáticos y calificó como un “extrañamiento” el posicionamiento oficial de México frente a la resolución británica.
Desde Palacio Nacional, la mandataria cuestionó que se otorgue protección a una persona que en México enfrenta señalamientos por fraude y corrupción. “¿Cómo es posible que le den asilo?”, expresó al referirse al caso.
Orden de aprehensión y proceso fallido de extradición
En territorio mexicano, Macías cuenta con una orden de aprehensión por su presunta participación en un fraude por 112 millones de pesos, relacionado con contratos adjudicados a empresas señaladas como inexistentes durante su gestión al frente del Sistema DIF de Veracruz.
En febrero de 2022, una corte de Londres autorizó su extradición a solicitud del Estado mexicano. No obstante, la decisión definitiva quedó en manos del Ministerio del Interior británico, que finalmente resolvió concederle asilo político, lo que deja sin efecto la entrega.
Macías salió del país en 2017 y se estableció en Reino Unido con sus hijos. En 2019 fue detenida provisionalmente con fines de extradición y posteriormente quedó en libertad bajo medidas cautelares, incluido el uso de un brazalete electrónico.
Señalamientos y controversia
De acuerdo con reportes públicos, entre los argumentos considerados por autoridades británicas estuvieron la exposición mediática de su persona y su domicilio durante la administración estatal encabezada por Miguel Ángel Yunes Linares, así como presuntas irregularidades en la obtención de declaraciones en su contra.
La presidenta también aludió a un cuaderno atribuido a Macías, difundido en investigaciones periodísticas, donde se repetía la frase “sí merezco abundancia”, expresión que volvió a colocar el caso en el debate público.
El posicionamiento diplomático del Gobierno mexicano marca un nuevo capítulo en un proceso judicial y político que se arrastra desde hace casi una década y que ahora se traslada al terreno de la relación bilateral con el Reino Unido.

