Para estas horas de la mañana de sábado 7 de febrero, los 21 representantes de las demarcaciones notariales de Veracruz ya están reunidos con su directiva en el Colegio de Notarios, en la vieja casona de la calle Nicolás Bravo, en Xalapa.
No, no es —como podría pensarse— por el jueguito de advertencias disfrazadas de frases solemnes que les lanzó el secretario de Gobierno, Ricardo Ahued. La reunión de este día tiene un objetivo más práctico: empezar a construir una narrativa que les quite el tufo de cómplices tramposos en eso que ya llaman, con sorna y preocupación, el “cártel inmobiliario”.
El viernes por la tarde, nos confirman, más de uno de los notarios se pitorreaba del “dos de a bordo” por las mentiras con verdades a medias que soltó en la conferencia de prensa.
Porque no, la notaría que “retiró” el gobierno de Nahle no fue retirada del todo en esta administración. Y tampoco tiene que ver, para acabarla de amolar, con el mentado cártel inmobiliario.
Lo que ocurrió fue otra cosa: casi al final del periodo del Cui, la notaría número 21, a cargo de José Ortiz León, en Fortín de las Flores, fue inspeccionada y sancionada por irregularidades, con el retiro de la patente. El procedimiento avanzó en los tiempos legales y fue ya con el nuevo gobierno cuando el notario depositó el protocolo en la Dirección General del Registro Público de la Propiedad.
Tampoco es verdad —aunque suene más espectacular— que ese notario, ni ningún otro, haya sido traído a Xalapa con la fuerza pública. Hubo policías, sí, pero solo para acompañar a un funcionario del RPP a notificar la sanción, luego de que el notario se negara a recibirla. De ahí a subirlo a una patrulla, hay un tramo largo… y una mentira más.
A estas horas, entre fruta picada, jugo recién exprimido y desayuno fifí —como acostumbran esos notarios que se sienten tocados por Dios— ya deben haber soltado más de una carcajada por los amagues de don Ricardo.
Mentir con la verdad, a veces, también provoca risa.

