Panorama político de Veracruz en el primer cuatrimestre de 2025

#Veracruz2025: laberinto de pugnas, pactos y fracturas

Por Redacción Sie7eDíasNoticias

Veracruz no necesitó esperar al arranque de campañas para estar en guerra política. Desde enero, las piezas comenzaron a moverse con una lógica tan predecible como grotesca: los que ayer eran enemigos se convirtieron en aliados, y los discursos progresistas se desmoronan ante prácticas de vieja escuela.

En estos primeros cuatro meses del año, Sie7eDíasNoticias documentó los puntos de quiebre más importantes del tablero estatal. Este es el resumen editorial de enero a abril de 2025.

ENERO: Morena, pactos oscuros y la doble cara del poder

El escándalo por contratos amañados en el CEJUM no solo exhibió corrupción técnica, sino la incapacidad —o desinterés— del aparato estatal por proteger a las mujeres más vulnerables. Pero el golpe más simbólico llegó cuando, en pleno “tiempo de mujeres”, la Oficial Mayor de la SEV fue destituida, abriendo una grieta en el discurso institucional.

La nota que encendió alarmas fue clara: “Morena, los Domínguez García y su hermandad con Los Pelones”, un reportaje que expuso presuntos vínculos entre operadores políticos de Morena y grupos criminales en el sur del estado. El silencio oficial fue más ruidoso que cualquier desmentido.

Mientras tanto, se revelaron casos de nepotismo flagrante: en Actopan, el síndico promovía a su propio hermano como candidato a la alcaldía, desafiando abiertamente a la Presidenta. La CEAPP, organismo que debería proteger a periodistas, lanzó advertencias… a los periodistas.

Y en la misma semana, Yunes y Pasiano, antaño enemigos públicos, aparecieron como aliados de la 4T. La amnesia política es costumbre, pero no deja de escandalizar.

FEBRERO: El PT como botín y la guerra fría en Morena

La guerra se volvió abierta: los Yunes tomaron el control del PT, desafiando a Rocío Nahle y a la dirigencia de Morena. La fractura fue evidente, aunque disfrazada de “diálogo interno”. Mientras tanto, en municipios como Tepetlán, las bases de Morena intentaban cerrar filas para impedir el arribo de “chapulines”, ex priistas y expriistas de ocasión.

La nota “Petardo para Nahle, alfombra para Yunes” sintetizó la incongruencia de un movimiento que se dice transformador, pero que aplaude el oportunismo cuando le conviene.

Y mientras en el Congreso se cocinaban ajustes para la Fiscalía, la ASF colocaba bajo la lupa al gobierno de Cuitláhuac García.

En el Hospital Civil de Xalapa, la gobernadora reconocía la falta de anestesia, obligando a suspender cirugías. El contraste entre el fuego político y el colapso institucional fue brutal.

MARZO: Feminismo simulado y padrinos judiciales

Marzo, marcado por el #8M, dejó expuesta una de las contradicciones más incómodas del régimen.

En paralelo, surgieron denuncias laborales en el Festival Takilhsukut, falta de insumos en el Asilo Sayago y protestas por juicios injustos contra integrantes de colectivos. Pero la escena política no se quedó atrás.

El nombre que comenzó a sonar fue el de David Jiménez, aspirante a posiciones de poder judicial, exhibido por su cercanía con el oficialismo y su estrategia de autopromoción: “chequera, padrino… y Fiscalía”.

Un perfil que, más que excepción, parecía la regla.

ABRIL: Venta de candidaturas y fuego cruzado

La nota más viral del cuatrimestre fue directa: “Que investiguen a Zepeta”. El dirigente estatal de Morena fue acusado de vender más de 100 candidaturas en el proceso interno, un escándalo que el partido trató de minimizar pero que dejó cicatrices en decenas de bases militantes.

En el mismo mes, se reveló la operación de redes de abuso en SEDARPA, herencia directa de la SEV. Los hilos de poder entre dependencias se tensaron aún más, mientras otros actores —como Cazarín y Zenyazen— movían fichas rumbo al control del Poder Judicial.

Y todo mientras ardía el Cofre de Perote: un incendio forestal sin control obligó a brigadistas a pernoctar en condiciones precarias, en un episodio que simbolizó el abandono en temas ambientales.

La muerte del Papa Francisco, ocurrida a finales de abril, generó un raro instante de respiro entre tanto caos. Duró poco.

Este primer tramo del 2025 no fue solo antesala de campañas. Fue el retrato de una clase política que ya se adelantaba a las urnas, repartiendo espacios, improvisando alianzas y ensayando traiciones.

Morena mostró grietas internas, pero también una capacidad formidable para absorber a antiguos adversarios. El PT fue absorbido, el PVEM afianzado y la militancia confundida.

Nahle, mientras tanto, perdió control narrativo en momentos clave, y los Yunes capitalizaron el vacío con astucia.

En el centro de todo quedó la ciudadanía, usada como telón de fondo para escenografías vacías, mientras seguían los apagones institucionales: hospitales sin anestesia, CEJUM con contratos turbios, incendios sin estrategia, periodistas sin protección.

Entradas relacionadas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *